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Veinte años sin Favaloro: médicos rosarinos destacaron su profundo legado


Este miércoles se cumple el 20º aniversario de la muerte del cardiocirujano que desarrolló el bypass coronario y permitió salvar miles de vidas. Cuatro especialistas locales rememoraron su labor en diálogo con CLG

Por Matías Gregorio

El 29 de julio de 2000 una noticia conmocionó a los argentinos. Había fallecido a los 77 años René Favaloro, el famoso cardiocirujano reconocido en el mundo y creador de la técnica del bypass. De un disparo al corazón terminó con su vida, angustiado por la desesperante deuda que mantenía su fundación con bancos y organismos, en un contexto de crisis económica y política. A 20 años de aquella triste tarde de invierno, cuatro médicos rosarinos recordaron en diálogo con CLG su trayectoria, su descubrimiento y su legado, tanto moral como material, que sigue marcando a la medicina argentina hasta nuestros días.

Nacido en La Plata en 1923, luego de recibirse en la Facultad de Ciencias Médicas de dicha localidad, ejerció de médico rural en La Pampa. Fueron doce años en la localidad de Jacinto Arauz. Luego llegó el tiempo de crecer y se instaló en Cleveland, Estados Unidos. En esos años se convirtió en uno de los mayores especialistas en cirugía cardiovascular en el mundo. En base a estudio y trabajo, perfeccionó la técnica del bypass aórtico que salvó cientos de miles de vida con los años. A los 47 años, en 1971, decidió que debía volver a Argentina, a su país, para atender pacientes, operar, transmitir sus conocimientos y establecer un centro de investigación.

Su sueño lo concretó en 1975, cuando creó junto a otros colaboradores la Fundación Favaloro, que capacitaba a alumnos de todas partes del mundo. En 1980 sumó el Laboratorio de Investigación que más tarde pasaría a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas; fundamental para la creación, en agosto de 1998, de la Universidad Favaloro.

En primera persona

Por la fundación pasaron varios rosarinos que se formaron como médicos cardiólogos, pero sólo dos como cirujanos cardiovasculares. Se trata de uno de los titulares del Sanatorio Británico, ya fallecido, y de Ricardo Pereyra, quien en la actualidad trabaja en el Grupo Oroño y es médico de planta del Hospital Cententario.

«Así como era un grande, un verdadero prócer de renombre internacional, paralelamente en lo personal era sumamente amable y sencillo, tal como se lo veía por televisión. Nosotros, como residentes, teníamos contacto permanentemente con él», describió en diálogo con CLG el único cirujano cardiovascular de la ciudad formado bajo la tutela de Favaloro que sigue en actividad.

Pereyra, que hizo la residencia de cirugía cardiovascular entre 1991 y 1994, reflejó la personalidad de su mentor en una particular anécdota: «Un domingo por la tarde yo estaba de guardia en el instituto y tenía un enfermo que él había operado y andaba mal. Él siempre nos decía que si a un paciente suyo le pasaba algo, le avisáramos. Entonces lo llamé y le comenté la situación. Enseguida dijo que venía y al rato lo tenía trabajando con el enfermo, a quien recuperamos. Era el presidente de la fundación, estaba por encima de todos y hasta tenía cirujanos especialistas de guardia todos los días, por lo que podría haber dicho que vaya uno de ellos. Sin embargo, un domingo a las 3 de la tarde se levantó de la siesta y fue al instituto a operar a un enfermo que lo requería».

Su legado

Para el cirujano cardiovascular, Favaloro dejó, por un lado, un importante legado intelectual «con el desarrollo de la técnica del bypass y la formación de cientos de médicos de todo el mundo», y, por otro, un legado material «con el instituto que incluye un edificio asistencial de nueve pisos y otro edificio de seis pisos donde está la universidad que forma médicos, personal de enfermería y otras disciplinas».

En este punto, la médica cardióloga Laura Sanziani sumó su testimonio: «Favaloro es conocido por todos los argentinos y por todo el mundo por una invención suya que fue crear el bypass aortocoronario, o sea la posibilidad de darle alimentación al corazón cuando tienen algún problema de obstrucción de las arterias o venas. Cambió radicalmente la evolución de la enfermedad coronaria y del infarto, que es altamente prevalente sobre todo en los países occidentales. Pero su grandeza y lo que lo hace único reside en que combinó su genialidad con un sentido humanístico muy profundo. Mantuvo principios de solidaridad, respeto y honestidad, que son tan importantes como la genialidad que creó», destacó la doctora al hablar con este medio.

Por su parte, Rafael Pineda, reconocido y experimentado ginecólogo de Rosario, coincidió con su colega al afirmar que «lo más importante de Favaloro es su humildad y su desapego personal para que los demás aprendan y trasciendan, cosa no fácil de encontrar en un médico famoso». Y narró: «Empezó como un médico de campo que se dedicaba a atender gente humilde y después desarrolló su carrera en el exterior con una trascendencia internacional sin límites a partir de la creación del bypass coronario». «A pesar de su prestigio, decidió volver a Argentina convencido de que tenía que ayudar al desarrollo no sólo de la atención médica sino también de la medicina, enseñando a sus colegas el método que él había desarrollado para que se avance en la cirugía cardiovascular», señaló el ginecólogo en diálogo con CLG.

En el mismo sentido, la cardióloga local Alejandra Ato aseguró que Favaloro dejó «dos valores muy importantes: su humildad y su honestidad, enseñándonos a los médicos que nos formamos en la universidad pública que ambas cosas son las que más importan». Ato indicó que el descubrimiento del doctor fallecido hace 20 años «permitió salvar a miles de personas» y «nos posicionó a los cardiólogos argentinos en el mundo».

Además, más allá de sus importantes contribuciones a la medicina, eligió recordarlo por su compromiso con visibilizar los problemas que afectan a la sociedad, como la desocupación, la desigualdad y la pobreza: «Con su simpleza quería que la medicina esté al alcance de todos. Es la principal referencia para la lucha y la igualdad, de nunca dejar los sueños y de que estemos donde estemos podemos lograr muchas cosas», le dijo la cardióloga a CLG.

El desenlace

Después de 30 años trabajando en el país, el famoso cardiocirujano decidió terminar con su vida tras un disparo en el corazón. En ese entonces, la reconocida Fundación Favaloro se encontraba en una difícil situación y una exorbitante deuda económica. Favaloro había solicitado ayuda al entonces presidente Fernando de la Rúa, sin recibir una respuesta oficial.

En una de las siete cartas que había dejado en su departamento dejaba en claro que el desencadenante de su suicidio había sido la crisis económica que atravesaba su fundación a raíz de las deudas millonarias que el gobierno mantenía con la misma, expresando que la sociedad argentina necesitaba de su muerte para tomar conciencia de los problemas en los que estaba envuelta.

«Nos impresionó a todos y a mí me tomó por sorpresa porque Favaloro no tenía esa personalidad que se venciera fácilmente por los obstáculos», comentó Pereyra sobre su muerte. Y continuó: «Creo que se enfermó de depresión, una enfermedad gravísima que afecta a las personas mayores. Nadie se suicida por problemas económicos o por amor, esos son los detonantes en todo caso. Problemas no le faltaban, porque vivió una época en la que su fundación pasó por problemas económicos gravísimos, pero mi conjetura personal es que él se enfermó de depresión».

En tanto, Sanziani consideró que Favaloro «tuvo que luchar contra circunstancias que le eran totalmente desfavorables en un país del cual no recibió el apoyo que merecía». «Su final es congruente con lo que nos mostró en vida, porque habla de un compromiso total con la humanidad, lo que determinó que él no pudiera seguir en este mundo con toda esa carga que tenía encima», analizó la doctora.

A su vez, Pineda manifestó que el educador y cardiocirujano argentino «murió en una condición que es la imagen de este país en los últimos 70 años: la más absoluta dejadez de los tipos que sirven y valen frente a la corrupción absoluta».

Por último, Ato mencionó que «genera dolor que lo hayan traicionado y que el gobierno haya hecho que se endeudara tanto sin brindarle apoyo». Y cerró: «Cada 29 nos deja ese sinsabor de que por la avaricia de otros y de gobiernos corruptos este genio de la medicina terminó quitándose la vida».