El reclamo combina la exigencia del financiamiento universitario con una fuerte denuncia por la caída del 34% en el salario real de los docentes
Rosario volvió a ser epicentro de un masivo reclamo en defensa de la universidad pública. Este martes, una marea de estudiantes, docentes, no docentes y ciudadanos particulares colmó primero la Plaza San Martín para marchar hacia el Monumento Nacional a la Bandera, en lo que representa la cuarta movilización federal desde el inicio de la gestión libertaria.
Según indicó el vicerrector de la UNR, Darío Masía, en diálogo con Radio 2, la asistencia a la movilización fue «incalculable», aunque estimó que la cifra trepaba a “más de 100 mil personas”.
Masía destacó el fuerte apoyo social al señalar que «a los costados de la marcha la gente nos fue acompañando» y subrayó que el mensaje de la ciudadanía es claro en favor de una universidad de gestión pública.

La concentración comenzó pasadas las 15.30. Entre bombos y pancartas, el centro rosarino se vio rápidamente desbordado por una concurrencia que excedió las columnas gremiales y políticas. En la previa, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) instaló carpas de salud y ciencia para visibilizar el impacto social de la institución, realizando incluso extracciones de sangre para estudios sobre el cáncer.

El foco en el financiamiento y los salarios
El eje central de esta nueva medida de fuerza es el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario. Sin embargo, la situación salarial hoy ocupa un lugar crítico en la agenda. Según datos de la Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu), los salarios reales del sector acumulan una caída del 34,2% desde diciembre de 2023.

La crisis ya no solo afecta el bolsillo de los trabajadores, sino la estructura misma de las facultades:
- Renuncias constantes: Dificultades crecientes para cubrir cátedras.
- Pérdida de poder adquisitivo: Un docente con 10 años de antigüedad percibió en abril de 2026 un salario bruto de apenas $332.000.
- Ajuste presupuestario: En el primer cuatrimestre de este año, los fondos destinados a salarios cayeron un 26,3% en comparación con 2023.

Un escenario de tensión creciente
Esta movilización se suma a las históricas marchas de abril y octubre de 2024, y la de septiembre de 2025. Los organizadores advierten que este momento es «bisagra» para la relación entre las casas de altos estudios y el Gobierno nacional, en un contexto donde el presupuesto para gastos operativos sigue funcionando con recursos limitados.

El acto central en el Monumento será el cierre de una jornada nacional que se replica en las principales ciudades del país, reafirmando el apoyo social a la educación pública a pesar de las adversidades económicas.
