Opinión

Opinión: «¿The Last Dance?»


Por Damián Umansky - Periodista especializado en internacionales

Por Damián Umansky 

Un conocido consultor político estadounidense dijo hace algunos días que si Donald Trump se alzara con la victoria el próximo martes, las encuestas pasarían a convertirse en ciencia muerta.

En la víspera de la jornada electoral en Estados Unidos, los sondeos marcan un clara ventaja en favor del candidato demócrata, Joe Biden. Incluso, los estudios cuantitativos más finos, formulados estado por estado, y segmentados en franjas sociales bien establecidas, concluyen en colgarle al ex vicepresidente de Barack Obama el cartel de favorito.

Sin embargo, aún se impone la prudencia. Pocos se animan a vaticinar de forma categórica un resultado. Todavía está fresco el recuerdo de hace 4 años, ocasión en la que la mayoría de los pronósticos fallaron cuando Trump le ganó a Hillary Clinton. Más aún, con el particular y complejo sistema electoral norteamericano en el que, incluso el candidato más votado, puede perder si no obtiene la mayoría en el Colegio Electoral.

Las campañas también fueron más focalizadas. Los mayores esfuerzos en este sprint final estuvieron asignados a seducir a los votantes de los estados péndulos, es decir, aquellos distritos que no eligen tradicionalmente al mismo partido (a diferencia de los estados seguros, que son la mayoría, y donde tradicionalmente gana la misma fuerza).

Trump sabe que para ganar necesita imponerse en los territorios clave de Florida y Pensilvania. Cada uno aporta 29 y 20 delegados al Colegio Electoral respectivamente. Para ello debe contar con el decisivo apoyo de la población hispana. Paradoja. Su estrategia en tal sentido estuvo orientada en llegar discursivamente a la población de origen cubano y venezolano, vinculando a Biden con “la izquierda de Castro y Maduro”.

Para conseguir el “milagro”, el actual mandatario se aferra a su nicho fiel, es decir, hombres blancos sin educación universitaria, conservadores y residentes en áreas rurales. Además, pone permanentemente en valor los índices positivos de su gestión en materia económica.

No obstante, en el camino de Trump hacia un segundo mandato apareció un cisne negro que modificó el escenario político en los Estados Unidos: el coronavirus. Su gestión al frente de la pandemia es fuertemente cuestionada y es el principal argumento de campaña por parte de la oposición. El presidente subestimó desde un primer momento la enfermedad, ignoró una y otra vez a la ciencia, y puso más empeño en culpar a los chinos por la propagación del virus, que en tomar las medidas sugeridas para evitar que su país encabece el ranking mundial de muertes y contagios.

El Tío Joe

El demócrata Joe Biden, un veterano dirigente político de 77 años, fue el elegido por los miembros de su partido para terminar con Trump. Como contracara de lo que expresa su rival, el tío Joe, como la llaman en su país, ha basado su campaña en un mensaje de unión y reconciliación.

Más allá de las encuestas, las posibilidades de los demócratas para no repetir la frustración de 2016, se apoyan en dos grandes atributos. En primer lugar, la figura de Biden anida a las diferentes expresiones políticas anti-Trump, dentro del propio partido y en sectores independientes. Incluso, contiene a republicanos que no quieren ver más al magnate liderando su movimiento. Hillary Clinton no contó en su oportunidad con el mismo soporte.

Otro punto destacable, es que Biden viene a abordar la pandemia de covid-19 de una manera diametralmente opuesta a la actual. No sólo en lo gestual – en el uso del barbijo, por ejemplo – sino además en la proyección de otras estrategias para el manejo de la crisis.

Serán en definitiva los norteamericanos con su sufragio quienes terminarán de develar todos estos interrogantes. Una de las pocas certezas que tenemos a días de la jornada electoral es que será histórica. Se prevé una participación récord. Así lo marcan los más de 80 millones de estadounidenses que votaron de manera anticipada, una cifra inédita.

Continuidad o cambio. ¿Acertarán esta vez las encuestas? En algunas horas sabremos si Trump alcanza el milagro o fue su último baile.

Damián Umansky