Ciudad

Fuego y humo: lo mismo que ayer, pero en modo lunes


Como si alguien hubiera decidido responder con una burla a los funcionarios que se juntaron el viernes, el olor sigue siendo superlativo

Por Carlos Duclos

Ayer publicábamos esta columna de opinión, solo que en lugar de domingo debe leerse lunes. Desde hace considerable tiempo, los vecinos de la ciudad de Rosario y poblaciones vecinas deben soportar las consecuencias de los incendios que se producen en campos de las islas ubicadas frente a la región. Consecuencias que no solo son el daño que se hace al medio ambiente y el equilibrio ecológico, sino a la salud de gran parte de la población que debe soportar olor a humo cuando no problemas en las vías respiratorias.

Foto: Juan José García 

Es, lisa y llanamente, una verdadera vergüenza que los gobiernos nacional, provinciales y municipales, y las autoridades pertinentes encargadas del asunto aún no hayan puesto fin a este flagelo. En la madrugada y mañana de este domingo, y si como alguien o algo hubiera decidido responder con un cachetazo, con una vergonzante burla a los funcionarios que se reunieron el viernes en la Prefectura para tratar el tema, el olor a humo fue superlativo y los alérgicos, asmáticos, personas que sufren trastornos respiratorios y vecinos en general, fueron víctimas de otra noche de olores e irritaciones. Muchos rosarinos ni siquiera pudieron conciliar el sueño a causa del humo.

Foto tomada a las 12 del domingo 14 de junio 

Irritaciones que, bueno es decirlo, no solo afectan a gargantas, narices y pulmones, sino al ánimo de la gente que, con fundada razón, está harta de soportar estos sucesos y la proverbial incapacidad del Estado para ponerles punto final.

El viernes, autoridades rosarinas mantuvieron una reunión con representantes del Ministerio de Seguridad de la Nación y de los gobiernos de Santa Fe y Entre Ríos en la sede de la Prefectura local. Al término de la reunión, se dijo que están «haciendo un trabajo como no se había hecho nunca». Esta madrugada no se notó, más bien, y como sostuvo un vecino irónicamente: «Parecería que hay olor a humo como no hubo nunca».