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Clases en casa: las nuevas rutinas y la necesidad de presencia virtual docente


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En plena pandemia, los padres y madres de alumnos de escuelas públicas piden fijar nuevas rutinas para que los niños puedan llevar de la mejor manera el aislamiento

La necesidad de fijar nuevas rutinas y de contar con la presencia virtual de docentes son algunas de las inquietudes que manifiestan padres y madres de alumnos de escuelas públicas en un contexto de aislamiento con niños, mientras docentes y especialistas apuntan a buscar la estabilidad emocional y dejar espacio para el descanso y los juegos.

«Nos propusimos armar rutinas todos los días y que haya un momento para hacer algo de tarea que intento que se termine, a veces se logra y otras, terminamos enojados», contó a Télam la fotógrafa Victoria de 39 años, mamá de dos niños de 7 y 4 años, una alumna de 2° grado de la escuela primaria pública Petronila Rodríguez, del barrio porteño de Parque Chas.

Victoria describió sus rutinas con dispersiones, «porque es difícil sostener ese espacio escolar desvinculado de todo lo que sucede con el aislamiento y el coronavirus».

«Es un proceso de estrés e incertidumbre para adultos y chicos y todas las formas para atravesarlo son excepciones, por eso, lo más importante es que prime la armonía», resaltó.

En ese sentido, Carolina Rubi, madre de dos niños de 2 y 5 grado de la escuela primaria pública Leopoldo Marechal, del barrio de La Paternal, y de otro adolescente del colegio Carlos Pellegrini, coincidió con intentar tener «ciertas» rutinas.

«La maestra envía tareas a través de un blog y un sitio web y nosotros intentamos poner rutinas: por las mañanas hacemos tareas escolares y en las tardes son más juegos libres, mientras que a la noche vemos la televisión y los noticieros», comentó a Télam Ruy.

Sin embargo, quien también es docente de títeres Instituto Vocacional de Arte (IVA) y de teatro de objetos en la Universidad Nacional de las Artes, remarcó las «dificultades» que se le presentan.

«Toda la escuela primaria está basada en una educación presencial y valora el encuentro del trabajo grupal, el vínculo entre docentes y alumnos, por eso es difícil pensar en una educación a distancia», dijo.

Y agregó que «hay que apuntar más a jugar, donde se van incorporando todos los elementos sin necesidad de enunciar `estamos escribiendo o sumando`».

«Es un gran momento de aprendizaje como humanidad, aprender a cuidarse, a pensar colectivamente y aceptar las limitaciones que uno tiene y los momentos emotivos por los que pasamos», comentó Ruy tras vivenciar discusiones en el grupo de WhatsApp donde algunos padres no encuentran actividades en el blog, les resultan escasas o tienen dificultades para que los niños las realicen.

De todas formas, Ruy consideró que «sería lindo que los docentes se puedan comunicar más con los chicos».

En cuanto al rol docente, dijo: «Se están capacitando (me incluyo) y estudiaron para enseñar de una manera, por eso, no está bueno que de una semana a otra se les exija que lo hagan con otro sistema».

Sin embargo, otro papá de esa misma escuela, discrepó con esta postura y manifestó la necesidad de mayor presencia docente en los hogares.

«Yo estoy muy angustiado porque cualquiera puede copiar una tarea de internet pero no podemos enseñar cómo resolverla y ese es el trabajo del maestro», dijo Leonel Kaplan, músico y papá de un alumno de 2 grado de la escuela Marechal.

Y agregó: «Los padres estamos enseñando mal porque no somos maestros».

Por su parte, propuso que «la maestra realice videoconferencias donde los chicos interactúen entre sí y con la docente o que haga videos donde enseña algo concreto y luego da una tarea para que cada niño la realice en casa con la ayuda de sus padres».
Ivana Otero, docente de una escuela primaria pública del barrio de Villa Lugano, apuntó a que se deben implementar «medidas de fondo» porque son «múltiples las dificultades que se les presentan a los maestros con la modalidad educativa virtual».

«La cuarentena sin acceso a Internet invisibiliza a los chicos, por eso, tienen que garantizar la conectividad para todos y el derecho a una comida de calidad- como la de los comedores- porque sino se profundizan las desigualdades», señaló Otero.

A su vez, la docente recordó que la mayoría de las maestras «son mujeres y madres y ahí también hay una sobrecarga de tareas para las docentes y para las mamás de les pibes, que no siempre tienen los recursos para ayudar a resolver las actividades».

En tanto, Melina Furman, doctora en Educación e investigadora del Conicet, quien también es mamá de alumnos de la Petronila, apuntó a «la importancia de generar estabilidad emocional».

«Muchos docentes se están conectando con los chicos a través de videos por WhatsApp o mail, contando las tareas y dando apoyo emocional, tratando de estar cerca, sobre todo cuando las situaciones son difíciles», señaló quien también es docente de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés.

«Si bien queremos que los niños sostengan estos días de aprendizaje y darles cierta normalidad, basta con dosificar e intercalar con juegos y otras actividades», dijo Furman y agregó que «es importante no desesperarnos y contener a los chicos sin estresarnos en exceso ni a ellos tampoco».