El triunfo agónico desató una multitudinaria celebración en el máximo símbolo de la ciudad
La clasificación agónica de la selección argentina a los cuartos de final del Mundial 2026 desató una verdadera fiesta en Rosario. Apenas terminó el inolvidable triunfo por 3 a 2 frente a Egipto, miles de personas salieron a las calles para celebrar una remontada que ya quedó grabada entre las grandes páginas de la historia mundialista.
Como ocurre en cada cita importante de la Albiceleste, el Monumento Nacional a la Bandera volvió a convertirse en el principal punto de encuentro. En pocos minutos, una multitud copó el lugar con banderas, camisetas, bombos, bocinazos y cánticos que acompañaron una celebración cargada de emoción.
Alrededor de 5.000 personas se reunieron frente al río Paraná en las primeras posteriores al triunfo para festejar el pase del equipo de Lionel Scaloni a la próxima instancia de la Copa del Mundo.

Una ciudad que pasó de la angustia a la euforia
El desarrollo del partido multiplicó las emociones. Argentina estuvo contra las cuerdas durante gran parte del encuentro y llegó a perder 2 a 0 cuando restaban apenas quince minutos para el final. Sin embargo, la reacción encabezada por Lionel Messi y el resto del equipo cambió por completo el ánimo de los hinchas.
El desahogo fue inmediato. A los festejos en el Monumento se sumaron interminables caravanas de autos, bocinazos y banderas que recorrieron distintos barrios de Rosario, donde la ilusión mundialista volvió a instalarse con fuerza.

El Fontanarrosa vivió una montaña rusa de emociones
Otro de los escenarios donde se respiró el clima mundialista fue el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, donde cientos de fanáticos siguieron el encuentro en pantalla gigante.
Allí se vivieron todos los estados de ánimo posibles: la preocupación tras el segundo gol de Egipto, el silencio por el penal desperdiciado por Messi y, finalmente, una explosión de felicidad cuando Argentina logró dar vuelta el resultado en los minutos finales.
Las imágenes de abrazos, lágrimas, gritos y festejos reflejaron el sentimiento compartido por una ciudad que volvió a vibrar con la Selección.
Con la clasificación asegurada, Rosario ya empezó a pensar en el próximo desafío. Porque cuando juega Argentina, la ciudad vuelve a demostrar que también sabe vivir los Mundiales como si se disputaran en su propia casa.
