La petrolera aplicó una suba en los surtidores pese al compromiso de estabilidad por 45 días. El incremento reaviva dudas sobre el consumo en un contexto de caída de la demanda
La petrolera estatal YPF volvió a aumentar el precio de sus combustibles este miércoles y dejó sin efecto el esquema de estabilidad que había anunciado semanas atrás para sostener el consumo.
Con el nuevo ajuste, la nafta súper pasó a costar $2.070 por litro en Rosario, mientras que la Infinia se ubicó en $2.240 y el diésel premium (Infinia Diesel) alcanzó los $2.334.
El incremento se produce dentro del período de 45 días en el que la empresa había prometido mantener los precios sin cambios, tras el último ajuste aplicado el 26 de marzo.
A comienzos de abril, el presidente de la compañía, Horacio Marín, había anunciado la implementación de un “buffer” o amortiguador para evitar subas en el corto plazo.
“A partir de hoy, en YPF hemos decidido crear un buffer de precios para estabilizar los combustibles hasta 45 días”, había explicado en ese momento.
Impacto en el consumo
Desde la empresa habían justificado la medida como una forma de sostener la demanda en un contexto de retracción. “Cuando aumentan los precios, cae el consumo”, había señalado Marín, al advertir sobre la sensibilidad del mercado ante cada ajuste.
Sin embargo, la nueva suba vuelve a generar interrogantes sobre la evolución del consumo de combustibles y el impacto en los bolsillos, en un escenario económico donde el poder adquisitivo sigue condicionado.
Si bien desde YPF aclaraban que no se trataba de un congelamiento estricto, sino de un esquema transitorio, el aumento anticipado rompe con la expectativa de estabilidad que había sido planteada semanas atrás.
