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Tras los hechos violencia en el partido con Atlas, califican de «tibias» las sanciones a Querétaro


La Federación Mexicana de Fútbol acordó, entre otras cosas, que Querétaro jugará un año a puertas cerradas como local y deberá pagar 1,5 millones de pesos (unos 75.000 dólares) como multa; la barra, a la vez, sufrirá una prohibición de asistir como local durante tres años y uno como visitante

Las sanciones anunciadas por las autoridades del fútbol mexicano al club Querétaro tras los graves incidentes en el partido ante Atlas y que arrojaron 26 heridos, tres de ellos de gravedad, fueron calificadas hoy de «tibias» por los medios aztecas.

Las penas conocidas tras la Asamblea de Dueños de la Liga MX excluyen la desafiliación de Querétaro por los hechos de violencia provocados por sus simpatizantes en el Estadio Corregidora.

«Olvidan la mano dura«, tituló la sección deportiva del diario Reforma, que señaló que las medidas contra el equipo, su directiva y las barras de Querétaro y Atlas como castigo por los incidentes fueron «tibias» y las sanciones quedaron a mitad de camino.

La Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut) acordó, entre otras cosas, que Querétaro jugará un año a puertas cerradas como local y deberá pagar 1,5 millones de pesos (unos 75.000 dólares) como multa; la barra, a la vez, sufrirá una prohibición de asistir como local durante tres años y uno como visitante.

La directiva de los «Gallos Blancos» fue acusada de ser «incapaz de garantizar la seguridad de aficionados y jugadores» y por ello se suspendió a directivos del equipo por 5 años y se decidió que quienes controlan la franquicia la devuelvan a su dueño original, Grupo Caliente, que también es dueño del Xolos de Tijuana.

Entre otra de las sanciones se acordó también prohibir «de por vida» el acceso a cualquier estadio de fútbol en México a «aquellos que resulten culpables de los hechos violentos» del ultimo sábado.

En tanto, el presidente de la Liga MX, Mikel Arriola, fue criticado en las redes sociales por numerosos aficionados que pidieron su dimisión al no dar «un golpe sobre la mesa» ni aplicar «mano dura» para frenar la violencia en el fútbol.

Hasta el momento al menos 14 personas fueron detenidas tras la violenta batalla del sábado en el estadio del Querétaro.