Política y Economía

«Tengo el compromiso, la responsabilidad y la humildad para hacer un gobierno para el pueblo»


El precandidato a Presidente Jesús Escobar dialogó con CLG mano a mano y a agenda abierta sobre los desafíos que emprenderá en caso de llegar al Sillón de Rivadavía

Por Gonzalo Santamaría – CLG

Nació en Chubut, pero se mudó con su familia a Neuquén cuando tenía apenas dos años. “Nosotros los neuquinos”, dice con sentido de pertenencia mientras destaca las bondades del futbolista Marcos Acuña, campeón del mundo en Qatar 2022. Jesús Escobar llega desde la provincia patagónica con la idea de plantear una industrialización en todo el país, arraigar a las comunidades y despegar la centralidad que supone la Ciudad de Buenos Aires. El precandidato a Presidente por Libres del Sur visitó Rosario y tuvo una charla mano a mano con CLG: economía, educación, política, justicia y seguridad fueron algunos de los tópicos que con firmeza respondió. 

Con ocho años, ya instalado en Neuquén, comenzó a realizar trabajo social de la mano de la iglesia católica en Cutralcó, la ciudad que los Escobar decidieron para progresar. Aquel niño que visitaba los barrios instó “a partir el pan” en Argentina porque donde “comen dos pueden comer cuatro”, poniendo el foco en la necesidad de trabajar con el mismo “amor y solidaridad” que el pueblo mostró en tiempos de pandemia. 

¿Y si hay que creer en Jesús? El propio Escobar lo responde: “Eso lo dirá la gente. Yo tengo el compromiso, la responsabilidad y la humildad para hacer un gobierno para el pueblo, no para los ricos. Conmigo, se terminan los gobiernos que le cuidan los bolsillos de los ricos”. 

—¿Quién es Jesús Escobar? 

Soy neuquino, patagónico, fui concebido en la línea sur de Río Negro, nací en El Maitén, norte de Chubut, porque venía mal el parto y viví toda mi vida en Neuquén. Fui tres veces diputado en períodos intercalados, fui convencional constituyente. Pero también soy papá de Lola, de Morena, de 22 y de 5 años. Tengo dos hijos del corazón, Facu y Nico, de 19 y 14 años. Y si te tuviera que resumir en una cosa, es que siempre he luchado por mi pueblo para que pueda vivir mejor. 

¿Por qué elegiste ser precandidato a Presidente de la Nación? 

—Quiero una Argentina industrializada, con trabajo, sin pobreza, por lo tanto, sin tristeza, como hoy veo recorriendo el país. Me lo pregunto mucho, y la verdad que si tuviera que definir en una sola frase sería: no quiero que al término de mi presidencia un solo nene de 6, 7 años esté vendiendo en la calle y que los pibes y pibas de este país puedan comer las 4 comidas del día todos los días. 

¿Qué le falta a la política que pudiste ver en tus recorridas? 

Que se vaya a la vieja política. Ese es el gran desafío que tenemos primero para poder hacer otra Argentina. Todos los que gobernaron, al menos los últimos 12 años, fracasaron todos. Nos empobrecieron. Me parece que la síntesis más clara del fracaso de quienes gobernaron es que Sergio Massa sea candidato a Presidente, el hombre que duplicó la inflación en un año que nos empobreció a todos. Por lo tanto, hay que hacer una nueva representación del campo popular en la Argentina, la representación de los trabajadores, de los humildes, de las clases medias, de las mujeres, de las juventudes, eso vengo a ser yo y todo Libres del Sur. 

¿A qué te referís cuando hablás de que se vaya a «la vieja política»? 

Al contenido. La vieja política es la que nos empobreció. Si vos observas hoy, el programa económico de (Javier) Millei, de (Patricia) Bullrich, de (Sergio) Massa, de (Horacio) Larreta no tienen diferencias. Esa es la vieja política. Aquellos que han decidido gobernar para los ricos, cuidarle la tasa de ganancia a las grandes empresas, a las corporaciones, a los bancos eso es lo que yo denomino vieja política, aquellos que son serviles con los poderosos arrastrados frente al FMI, chupamedias de los yanquis. Necesitamos una nueva clase política que venga a servir al prójimo, a defender a nuestro pueblo, a servir a la patria. 

¿Qué ofrece a los argentinos? 

Voy a volver a poner en pie en el estado de bienestar. Terminar con el estado neoliberal. ¿Qué es el estado de bienestar? Un estado fuerte, un estado industrializado, un estado moderno, un estado eficaz, que proteja al vulnerable y le ponga límites al poderoso.  

¿Y cómo se hace eso? Porque es una frase que venís repitiendo en varias entrevistas…

Con decisión política, con coraje. Lo primero que hay que hacer es suspender el pago de la deuda externa y esa plata, esos miles de millones de dólares tienen que quedar en la Argentina. Son la base de un proceso de industrialización. Después, por supuesto, que hay que tomar renta de otras partes. Pero lo primero que hay que hacer es dejar de pagar ese delito que cometió (Mauricio) Macri y Cristine Lagarde. Y es posible de hacer en una mesa de negociación. El Fondo Monetario sabe que la deuda argentina es impagable y los muertos no pagan y que ellos están con los papeles flojos producto del delito que cometieron Lagarde y Macri. Por lo tanto, hay posibilidades de ver una nueva negociación y obtener en primer lugar una quita en el capital, en el peor de los casos pagar la mitad de lo que se pretende que paguemos. En segundo lugar, no pagar intereses. Y, en tercer lugar, y tan importante como los anteriores, es un plazo de gracia para empezar a pagar de por lo menos 10 años. Esa plata que iría para afuera, que quede acá, y así iniciar un proceso de industrialización federal, o sea, que los recursos que nosotros tenemos se industrialicen en origen, eso va a permitir que se arraigan los pibes en las provincias, por lo que se va a necesitar que los obreros sean más capacitados, técnicos especializados y que los que dirijan ese proceso industrial sean de acá.  

Muchos dirigentes políticos, sociales y sindicales marcan que la única salida es por derecha, que sólo resta definir la gradualidad de esa salida… Lo que planteás vos está lejos de esa postura. ¿Cómo se responde a eso? 

Eso es lo que quiere el poder, eso es lo que quieren los yanquis, eso es lo que quieren las grandes corporaciones. Mantener el actual estado de cosas en donde la renta que genera la Argentina queda en pocas manos. (Mauricio) Macri, Cristina (Fernández de Kirchner), Alberto (Fernández) les han pagado a las grandes operadoras gasíferas el doble de lo que se paga en Estados Unidos o en Canadá. O sea, le pagan el doble el precio del gas. A 100 millones de metros cúbicos de producción que es el promedio que está teniendo Vaca Muerta actualmente significa que le han regalado 2.500 millones de dólares por año. Ahí está la plata que nosotros necesitamos para industrializar la Argentina. Ahí están los hospitales, escuelas, asfaltos, agua corriente o seguridad. La energía eléctrica se paga a valores estratosféricos. No lo digo yo, lo dice (Jorge) Capitanich, un hombre del Frente de Todos. Son genuflexos, son arrastrados. Lo único que hacen es que tienen un chip que la única manera de hacer política es gobernar cuidándole el bolsillo a los ricos. Eso es lo que hay que cortar y hay que cambiar. 

¿Te da miedo que la Argentina termine siendo un país de dos fuerzas políticas? 

No lo va a ser. Hoy hay una fuerza política imperante que es la fuerza del poder, de la derecha, de lo establecido. Por eso mencioné anteriormente que Massa, Milei, Bullrich y Larreta tienen el mismo programa económico. Estoy viendo mediante las elecciones provinciales que el 50% de la gente no va a votar. Y yo le digo a esa gente, les pido a los rosarinos, a las rosarinas, a los santafesinos, a las santafesinas que me ayuden ya que tenemos que poner en pie una nueva representación del campo popular, eso es lo que se necesita. Una representación que defienda al pueblo. Esto no es un eslogan, defender al pueblo significa mirar y hacer la política en las políticas públicas con otro interés, no defender a las grandes empresas, defender al usuario, defender al ciudadano, defender a las provincias. 

Te llevo a Neuquén: ¿qué podés contarle a la gente que pensaste extrapolar de lo que hiciste en Neuquén hacia el resto del país?

Fui convencional constituyente en el año 2005 y hay dos cosas que me parece que se pueden transpolar. Una fue el que encabezó la defensa del capítulo económico de nuestra constitución que es muy progresista y es la que permite que hoy Vaca Muerta siga en manos del Estado y que siga siendo una posibilidad para poder desarrollar la Argentina. Si no, habría quedado en manos de las transnacionales porque los neoliberales pensaban abrir todo.  Y la otra cosa que plantee en aquel momento fue un consejo de magistratura con participación popular. O sea, que la ciudadanía sea la que tenga participación en la designación dos jueces. Porque una de las cosas que hay que modificar para terminar con la inseguridad de la Argentina es esto de que el que roba sale al otro día. Conmigo el que roba va preso y no sale. El policía que tiene connivencia con el delito, va preso y no sale. Y el político que mete la mano en la lata se le corta la mano. Va preso y no sale. Y para eso se necesita otra justicia y no es lo mismo que te la designe el gobernador o el presidente, o sea, la política de turno, sino que esté bajo la atenta mirada de la sociedad, que los jueces sean evaluados permanentemente como es evaluado un profesor universitario o un médico. ¿Por qué los jueces no van a ser evaluados? ¿Por qué los jueces no van a pagar ganancias? ¿Quiénes son? 

¿Con Vaca Muerta tenemos un futuro energético asegurado? 

El petróleo en sí mismo, o el gas en sí mismo, no define nada. Vos tenés un modelo como Nigeria, en donde vienen las empresas transnacionales, perforan, contaminan todo, dejan problemas sociales y altos costos de vida para la población. Te secan el pozo y se van. O el modelo noruego, donde este recurso extraordinario lo ponés al servicio del desarrollo de la Nación para diversificar la economía y participar activamente de las políticas sociales. Eso es lo que tenemos que hacer en Vaca Muerta: tomar una mejor porción de renta y que el elemento vertebrador de ese proceso industrial, como cualquier otro, pero particularmente este, debe ser la cuestión ambiental. Esa combinación de una mayor toma de renta con la cuestión ambiental y te da la ecuación para que vos puedas desarrollar tu país sin destrozarlo. Porque no es lo mismo, vienen las empresas y te pinchan mil veces el campo. Saquean todo, se llevan toda la plata para afuera y dejan un desastre, un campo arrasado en tu lugar. Se puede hacer otra política ambiental con cuidado, con preservación, cuidando nuestra agua, tierra, que es de la gente. 

Hablaste de la seguridad y un poco de la justicia y está el tema que se vive en Santa Fe. Si bien dejaste tu postura clara con respecto a los delincuentes, ¿cómo se hace para salir de este estado donde el rosarino no sabe qué va a pasar en la próxima cuadra? 

Con firmeza, con firmeza. Acá hemos tenido presidentes que miran para otro lado y después dirigentes políticos, funcionarios judiciales y policiales que conviven con los narcos, que participan del negocio de los narcos, gestionan el negocio de los narcos y una economía en negro que les permite el traslado y el lavado de la plata a los narcos. Ahí tiene que haber un estado presente y firme que impida todo esto. Si no, no se va a terminar. Por supuesto, tampoco se puede tener el 50% de pobreza. Ese es el caldo de cultivo porque hoy los narcos les permiten a nuestros pibes tener un mejor salario que en cualquier otra profesión, pero le dan dos años de vida. Y eso lo permite la actual clase política y, como dije, los funcionarios judiciales y policiales, como también todo un sector privado empresarial que permite el lavado de plata. Ahí necesitamos un Estado y un presidente de la Nación que no le tiemble el pulso. A mí no me va a temblar el pulso.  

Jesús Escobar, Gabriela Sosa y Carlos Del Frade en Rosario

 

Una das principales economías de la provincia de Santa Fe es el campo, el sector agrario, ¿Qué planes tienen ustedes, como ves la convivencia entre el Estado, el campo y la gente? 

Me gusta el modelo norteamericano en la cuestión del campo. Tenemos que ir a un proceso de industrialización de nuestras materias primas. Tenemos que dejar de exportar trigo y hay que exportar galletitas. Tenemos que agregarle valor en origen a los productos del campo. Hay un montón de pibes sobreviviendo del interior de la provincia de Santa Fe porque no hay trabajo. ¿Y dónde está el trabajo? El trabajo está acá en Santa Fe. ¿Y cuál es la manera de crear trabajo? Industrializar aún más Santa Fe. Si uno lo compara con la Patagonia, la verdad que el proceso industrial de Santa Fe es diez veces más grande, pero aun así es chico. Nosotros tenemos que crear industrias en origen y al campo hay que agregarle valor. 

¿Qué es lo más difícil de esta campaña?  

Cuando me toca un momento de descanso y voy a almorzar o voy a tomar un café, hay un nene o una nena de cinco o seis años vendiendo medias. Ver esto es lo más difícil. Eso es lo más duro que hay. Lo cual al mismo tiempo me genera más compromiso y más responsabilidad. Pero eso es lo más duro.  

¿Que es lo más fácil? 

Y lo más fácil es llevar adelante la campaña. Nosotros somos una fuerza muy grande y en cada uno de los lugares en donde voy me reciben con mucho cariño, con mucha fe. La verdad, he dado miles de abrazos, miles de besos y he recibido en la misma cantidad. Yo hoy voy a estar eternamente agradecido por este tiempo que me ha tocado vivir.  

Últimamente se ha hablado mucho de los planes sociales, ¿Qué pensás sobre eso? ¿Cómo se hace para que se pueda generar trabajo y al mismo tiempo no desproteger a toda esa gente que necesita el apoyo del Estado? 

Pobres desangelados, le digo yo. A valores del año pasado, el Potenciar Trabajo se llevaba el 2,4% del gasto público y llegaba a 1.300.000 argentinos. Los subsidios que se dan a las empresas de energía, a 10 empresas, se llevan el 13%. De eso nadie habla. Pero en lo concreto voy a reiterar una palabra que debes haber escuchado como 10 veces y que es industrializar la Argentina. La salida para terminar con la pobreza es crear trabajo. Eso va a ser el mecanismo que va a ir dando reemplazo, paulatinamente, a los planes sociales con puestos genuinos de trabajo. Y para la coyuntura, con la renta extraordinaria que tenemos, con la plata del FMI, o si fuera necesario, pongo un impuesto a las grandes ganancias, hay que poner en pie un gran plan de obra pública. Argentina necesita infraestructura y ahí está el trabajo inmediato para la mano de obra de bajo calificación que es hoy la mayoría que tenemos en la Argentina. O sea, lo que se necesita, insisto, es un gobierno para el pueblo, no para los grandes ricos.  

¿Crees que falta más federalismo? 

No hay federalismo en este país. Acá no hay que agregarle cosas a Buenos Aires, hay que agregarle cosas al resto del país. Industrializar de manera federal significa que el petróleo y el gas se industrialicen en Neuquén, en Chubut, en el Golfo San Jorge, que la industrialización del litio se haga en Salta, en Jujuy, que haya industrialización de los granos acá en Santa Fe, en Córdoba, que haya un proceso industrial más fuerte en toda la franja cordillerana con los minerales. Y como dije antes, eso va a permitir arraigar a nuestros pibes, va necesariamente tener que elevar la calidad de la escuela pública, de la educación pública y vas a necesitar hospitales y eso va a lograrse porque va a haber plata y van a haber comerciantes que van a comerciar más y productores que van a poder vender más y se inicia un círculo virtuoso muy fuerte. Tenemos que volver a traer el tren porque si vos inicias un proceso federal de industrialización después tenés que mover esos productos en el mercado interno por todo. 

Jesús Escobar y Gabriela Sosa, precandidata a diputada nacional por Santa Fe, junto a Leo Caruana y Sofía Botto candidatos a concejales por Rosario

 

Hablás de mejorar la educación, ¿cómo se llevaría adelante eso?  

La han intentado destrozar. Solamente sobrevive gracias al enorme esfuerzo cotidiano que realizan miles y miles de docentes a lo largo y ancho de la Argentina que con espíritu van y le enseñan lo que se puede a los niños que a veces no pueden ni prestar atención porque no comieron el día anterior. Esa es la realidad por lo tanto como te dije recién la otra gran palanca absolutamente imprescindible de un proceso industrial es la prioridad absoluta de la educación pública. Por eso el 6% del PBI destinado inmediatamente a reconstruir nuestro sistema educativo público.