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Siete de cada diez personas cuidan a sus hijos mientras trabajan en casa


El dato corresponde a la Ciudad y Provincia de Buenos Aires se desprende de un estudio realizado por la organización "Tejiendo el barrio" y el Instituto Gino Germani de la UBA

Siete de cada diez personas (73%) que teletrabajan desde sus casas cuidan simultáneamente de sus hijos desde la vigencia del aislamiento social en Ciudad y Provincia de Buenos Aires, lo que plantea «una encerrona» de cara a la paulatina flexibilización de la cuarentena que por ahora no incluye la reapertura de las escuelas, según un estudio realizado por la organización «Tejiendo el barrio» y el Instituto Gino Germani de la UBA.

El relevamiento «Trabajo y tareas de cuidado de cara al fin del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO)» también demuestra que el 40% de las personas que cuidan niños y niñas mientras sus padres trabajan son mayores de 60 años -es decir que integran el grupo de riesgo por el coronavirus- y que las mujeres predominan tanto entre quienes realizan tareas laborales desde sus casas (61% contra 47% de varones) como entre quienes tienen a su cargo las tareas de cuidado (58% contra 39%).

De las 800 personas que respondieron a un cuestionario virtual realizado entre mayo y junio, 44% no tenía trabajo al momento de contestar la encuesta y 7 de cada 10 de los desempleados se encontraba impedido de buscar trabajo por tener a sus hijas e hijos bajo su cuidado.

«¿Cómo llevar adelante la reactivación de la economía, y por tanto la normalización del trabajo, sin normalizar la actividad del sistema educativo? La encerrona es clara: las escuelas son un foco de riesgo principal, pero si los niños y las niñas no vuelven a las aulas, sus padres tampoco pueden volver a sus puestos de trabajo», se plantearon las autoras del relevamiento, la socióloga Bárbara Estévez Leston y la magister en ciencia política y becaria doctoral del Conicet Sabrina Morán

El informe presentado la semana pasada se focaliza «en el rol que cumplen las redes de cuidado y la forma en que han mutado en el contexto del ASPO».

«Nosotros veíamos que en algunos países de Europa, la gente fue volviendo a trabajar y progresivamente fueron abriendo las instituciones educativas, pero lo primero fueron los jardines y guarderías que es lo que más demandan los padres», dijo a Télam Morán.

No obstante, «acá es diferente», en primer lugar por tratarse de «un país mucho más grande» y con situaciones epidemiológicas muy diversas al interior del territorio, razón por la cual las clases presenciales «se van a reiniciar en algunas provincias» pero no en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, donde no hay certeza de cuándo ocurrirá.

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Para Morán, la Ley de Teletrabajo sancionada la semana pasada por el Congreso «es válida sólo para algunos sectores», porque «no todos los trabajos se pueden convertir en teletrabajo» y aquellos asalariados que cumplen horas fuera de casa «hoy están contando con la familia» para cuidar a sus hijos.

«Los resultados muestran que la red de cuidado se sostiene bastante sobre estructuras familiares: el 35% que trabaja fuera de casa, cuenta sobre todo con la familia para cuidar hijos e hijas», explicó y reflexionó al respecto: «Hay un tejido solidario que sostiene la situación extraordinaria que estamos viviendo».

La encuesta se realizó mediante un cuestionario web que respondieron 800 personas, 56% de las cuales tiene trabajo en este momento

El estudio mostró que antes de la cuarentena, la escuela era el principal cuidador de los chicos mientras sus padres trabajaban (28%), seguido por los familiares (25%) -categoría que incluye también al otro progenitor o progenitora- y por la combinación de escuela más familiares (17%).

Sólo el 16% de los encuestados empleaba entonces a una persona para cuidar a sus hijos -ya sea como recurso principal o como complemento-, porcentaje que durante el ASPO se redujo al 4%

«Imaginábamos que la gente recurría más a este tipo de tercerización antes de la cuarentena, pero evidentemente es un gasto difícil de afrontar en la actual situación económica», indicó Morán.

Al indagar sobre cómo se sustituye el cuidado de la escuela, la investigación reportó que el 67% de los encuestados se ocupan ellos mismos de sus hijos y otro 6% lo hace en colaboración con familiares; mientras que sólo 1% recurrió a una niñera.

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En cambio, los chicos y chicas que eran cuidados por familiares mientras sus padres trabajaban antes del 20 de marzo, cuando comenzó la cuarentena por la pandemia, siguen en manos de abuelas, abuelos, tías y tíos en un 55% de los casos; pero en 4 de cada 10 ese rol pasó a ser ocupado por el o la progenitora que respondió a la encuesta.

Por otro lado, entre quienes trabajan remoto desde sus casas, el 86% cuida de sus hijos en paralelo, ya sea en soledad (73%) o en colaboración con familiares (13%); quienes se desempeñan como únicos cuidadores representan 10% de los casos.

«Y cuidarlos no es sólo alimentarlos, sino hacer las tareas, jugar, compartir la computadora y muchas otras cosas», dijo Morán.

La investigación reveló, por otro lado, la «feminización» del trabajo en casa que viene a reforzar la histórica «feminización de las tareas de cuidado».

Es que las mujeres predominan en rubros más fácilmente adaptables al teletrabajo, como «las tareas administrativas», lo que «termina reforzando una visión estereotipada de la división (sexual) de tareas que ya existía», según la cual «los varones van a la oficina a trabajar y ellas tienen tareas que pueden hacer desde casa».

«Y lo mismo con las licencias para padres de niños menores de 6 años que dieron algunas universidades y organismos: probablemente se la tomen más las mujeres y el cuidado termine siendo igual una responsabilidad que recae en la madre», agregó.

Como contrapartida, las familias como cuidadoras cobran mayor importancia en el caso de los varones (37%), en los menores de 30 años (61%) y con un nivel educativo de primaria completa o incompleta (42%).

Además, que 4 de cada 10 cuidadores sean mayores de 60 años «marca la dificultad de sostener esa red de cuidado» preservando estrictamente a los grupos de riesgo, «porque si nos atenemos a los cuidados que tenemos que tener, sería desaconsejable seguir teniendo ese cuidador, sea familiar o contratado».