Análisis

Señales de recuperación: ¿serán los primeros brotes verdes?


Por: Diego Añaños

El 2020 será recordado por mucho tiempo como un año muy raro. Sin embargo, como suele suceder en diciembre, es tiempo de balances y de proyecciones. Seguramente lo más complicado serán los balances, ya que la extrema excepcionalidad que vivimos durante todo el año, hará casi imposible establecer parámetros de comparación, tanto con años anteriores como con años posteriores. Hay algo del orden de la inconmensurabilidad en 2020 que lo transformará en una pieza de estudio al margen de los otros. Es probable que, luego de transcurrido algo más de tiempo, sea posible hacer un análisis un poco más acabado acerca del éxito o fracaso de algunas medidas, de modo que la temporada de balances se postergará en el tiempo hasta que la situación se estabilice.

Valen algunas consideraciones, sin embargo. Como ya hemos dicho en esta columna, 2020 iba camino a ser un mal año para la Argentina y la pandemia no hizo más que profundizar una tendencia que se venía observando. Dejamos para más adelante la evaluación que nos permitirá establecer si las medidas tomadas por el gobierno de Alberto Fernández permitieron eventualmente pilotear la crisis con relativo éxito o, por el contrario, agravaron aún más la situación existente.

Seguramente en pocos días comenzará la carrera de los pronósticos 2021, y los mismos que no aciertan nunca, seguirán errando en cámara, como desde hace tantos años. Sería una irresponsabilidad arriesgar números, pero no quedan dudas de que, casi inevitablemente, vamos a tener un 2021 mejor que este 2020, la cuestión será tratar de establecer cuánto mejor. Eso dependerá del panorama global y de la calidad de los acuerdos pendientes con el FMI y el Club de París, es verdad. Pero fundamentalmente de las decisiones que tomen en conjunto Alberto Fernández y Martín Guzmán.

Si bien es cierto que, por el momento, en términos interanuales la economía aún se encuentra en terreno negativo (con caídas de un 2,9% en la actividad industrial y 0,9 en la construcción), no es menos cierto que comienzan a percibirse desde hace aproximadamente tres meses signos de una incipiente recuperación. Decimos que es incipiente porque aún no configura una tendencia firme, pero parece mostrar que el signo recesivo de la misma puede haber cambiado. Según el Indicador Sintético de la Actividad Industrial, la construcción puntualmente muestra una desaceleración del ritmo de caída anual (3,8 de septiembre contra el 0,9% de noviembre), por lo que acaba de registrar la menor caída desde septiembre de 2018. Es decir, el índice de la actividad en construcción viene cayendo desde hace más de dos años, y registró en noviembre su menor caída. Es más, siempre sugerimos que no es lo correcto metodológicamente, pero si lo comparamos con octubre, se puede observar una variación positiva del 4,3%. En concreto, con el dato de noviembre podemos decir que el nivel de actividad en el sector construcción superó casi en un 9% el nivel registrado antes de la pandemia, alcanzando el mayor nivel desde octubre de 2019. Es cierto que el punto de referencia no es de los mejores, pero nos marca una leve tendencia hacia la recuperación.

Tal vez el dato más significativo para la industria de la construcción esté relacionado con los despachos de cemento, que fueron los más altos de los últimos 36 meses. De acuerdo a lo informado por la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland la producción de cemento de noviembre registró una fuerte suba del 28% interanual. Es por lo tanto, el tercer mes seguido de crecimiento, pero el dato más significativo es que se trata del mejor desempeño desde noviembre de 2017. Vale la pena destacar este dato, porque 2017 fue el mejor año del gobierno de Mauricio Macri en términos económicos. De hecho fue el único en el que la economía creció de los cuatro años de gestión de Cambiemos.

La industria, por su parte sigue mostrando números negativos. Según el Índice de Producción Industrial Manufacturero, octubre mostró una caída interanual de 2,9%, luego de haber registrado en septiembre el primer crecimiento del año. Desde enero muestra una caída del 9,9%. Sin embargo, si analizamos la serie ciclo-tendencia podemos visualizar un crecimiento intermensual de 1,2% en octubre, acumulando cinco meses de alza en fila, y alcanzando el mayor nivel desde enero de 2020.

Los números no son los mejores, pero la tendencia de la recuperación parece comenzar a estabilizarse, por lo que la oposición comienza a jugar más fuerte. Luego de la carta de Cambiemos, criticando la gestión de la crisis del gobierno, ya salieron a hablar Broda, De Pablo y Melconián. No puede ser una casualidad que los tres economistas más mediáticos de la oposición aparezcan, casi en formación, a condenar la gestión del Frente de Todos luego de la carta. Tal vez sea parte de las casualidades permanentes de las que hablaba Menen. Como decía El Quijote: “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos”