Para CLG por Fernando Cesaretti

Hasta mediados de los años 50, un terrible fantasma llega cada verano a Rosario y al país entero. Es la «polio», que mata o deja tullida a la población infantil. Hay una presunción en la gente que asiste impotente a los brotes de poliomielitis, que la higiene pública ayuda a evitar la propagación del mal (que en el verano de 1956 alcanzará su mortífera cota más alta).

Es en esa perspectiva que debe entenderse esta imagen fechada en febrero de 1955: cansadas de la inacción de las autoridades municipales, las vecinas de la zona de Colón y Riobamba, deciden ser ellas las que lleven adelante la limpieza de veredas y cordones. Esa situación se multiplicaba en toda la geografía rosarina.

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