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El partido del siglo

River vs. Boca y las astillas en el corazón


Por Carlos Duclos

Se equivocó una vez más. La ministra de ¿Seguridad?, Patricia Bullrich, había adelantado que garantizaba la seguridad “como tendría una final de Europa”, para este partido de trascendencia mundial entre Boca y River, pero no pudo garantizar lo básico: la llegada íntegra, física y mentalmente, de los jugadores de Boca al estadio. Como se sabe hay futbolistas heridos.

El presidente Mauricio Macri, se recordará, abogó por público visitante en el estadio Monumental y a tal temeraria idea la ministra de ¿Seguridad? les dijo a los presidentes de los clubes, y a todos los argentinos, que estaba preparada para ello. Insensatez.

A pocos días de iniciarse la cumbre del G20 en la ciudad de Buenos Aires, buena parte del mundo, que tenía y tiene los ojos puestos en este Superclásico, se estará preguntando si esta es la garantía que dará la ministra a los primeros mandatarios del mundo, a las primeras damas y a todo el séquito de funcionarios que estarán aquí.

Una vez más el país da muestras de la inseguridad que reina aquí: inseguridad social, inseguridad jurídica y hasta inseguridad para los deportistas que se aprestaban a protagonizar uno de los encuentros más apasionantes del mundo.

Pablo Pérez, el mediocampista boquense, tiene astillas de vidrio en el brazo y en el ojo y muchísimos argentinos tienen astillas de decepción en su corazón. No es para menos. Como se ha dicho en otros contenidos de este diario, hay hinchas responsables y autoridades corresponsables que no han sabido mantener el orden. Una constante en la mediocridad.