Opinión Quique

Opinión: «Jugó mal y encima lo perjudicaron»


Por: Enrique Genovar

Se juega como se vive. En medio de negociaciones frustradas e intentos de conseguir refuerzos sobre el cierre del libro de pases; Central de La Plata no se trajo nada. Perdió. Y lo hizo porque tuvo fallos arbitrales en contra y porque no tuvo un buen desempeño dentro del campo de juego.

El Kily sí se trajo muchísima tarea en su libreta de apuntes. Tarea que deberá hacer pensando en lo que viene, en especial de cara a los cuartos de final de la Copa Sudamericana.

Fue un partido parejo. Pero si no era por el juvenil Juan Pablo Romero la derrota habría sido más abultada. Es que el arquero volvió a ser el mejor de un equipo que más allá de que gran parte de la primera etapa manejó el partido, le costó muchísimo generar fútbol.

Desde un Emiliano Vecchio que toma la pelota muy cerca de los centrales y así le queda todo un campo por delante hasta un Zabala y un Ferreyra que no estuvieron en su noche. El doble nueve volvió a fallar, como ocurrió ante Vélez. Claro que tuvieron como gran atenuante el hecho de que la pelota no le llegó casi nunca limpia, pero volver a jugar con dos puntas de área no asoma como lo más aconsejable.

La derrota ante un humilde Gimnasia como este tuvo un agravante fundamental: la actuación de Penel y sus colaboradores. El único gol del partido fue en posición adelantada, hubo una falta a Caraglio que no fue cobrada y el tiro libre del cual llegó el gol del Lobo, no había sido falta.

Todo lo negro de la noche del jueves se dio en medio de una efervescencia de los hinchas en contra de la dirigencia por los pocos refuerzos que había hasta la hora del partido. Un clima enrarecido que junto a la derrota hizo que fuera una mala jornada para el mundo canalla.