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Opinión: «Baja la inflación, crece la conflictividad»


Por Diego Añaños – CLG

El jueves a la tarde se conoció el dato de la inflación del mes de abril y fue del 2,6%. Casi todas las consultoras coincidían en que se vería una desaceleración con respecto al 3,4% registrado en el mes de marzo, por lo que no hubo sorpresas. El primer adelanto lo tuvimos cuando se publicó el dato de CABA, que se ubicó en un 2,5%,  contra un 3,0% del mes anterior. Esto es así, porque normalmente el dato de la inflación de Cuidad Autónoma de Buenos Aires anticipa la tendencia del número nacional. Decimos que anticipa tendencia y no que copia, porque desde que CABA realizó la actualización de la estructura de gastos de los hogares y de los ponderadores, los datos se mueven en el mismo sentido, pero el número no es el mismo.  De acuerdo a los analistas el principal factor de freno del índice general de precios, vino dado porque el aumento del precio de la carne estuvo muy por debajo del promedio, lo que le quitó presión a la inflación. En este sentido, deberíamos considerar el hecho de que el INDEC no realizó la adecuación de la canasta de gastos ni los ponderadores que se utilizan desde 2004. Por qué es tan relevante??? Porque en 2004 se consumían algo más de 62 kg de carne por persona por año, mientras que en el primer trimestre de 2026 el consumo cayó a algo más de 47 kilos por cabeza. Esto provoca que la incidencia de las variaciones de precio de la carne (subas o bajas, no importa), tienen hoy un impacto real mucho menor del que reflejan las estadísticas oficiales. Es decir, si el gobierno hubiera cumplido con su compromiso de actualizar el modo con el que se mide la inflación, no sólo hoy sería más alta, sino que el impacto de la estabilización del precio de la carne hubiera sido mucho menos significativo y la baja con respecto a marzo sería menor.

Hoy el oficialismo festeja el número de la inflación, pero política y los demás indicadores económicos le está dando dolores de cabeza. Desde el gobierno sostienen que todo lo que ocurre es culpa del kirchnerismo. O es la pesada herencia, o los golpes de mercado o es el Riesgo Kuka. Por más que los números de la economía muestren la magnitud de un fracaso estrepitoso, desde las filas libertarias no paran de afirmar TMAP (todo marcha de acuerdo al plan). Sin embargo, no sólo la economía es un tembladeral. El fuego amigo está haciendo estragos dentro del gabinete mismo. Diariamente los periodistas acreditados en Casa Rosada publican declaraciones en off de ministros y secretarios de Estado en los que se expresa el malestar por la situación del intocable Manuel Adorni. Pero a Patricia Bullrich no le gustan los trascendidos y le pidió públicamente al Jefe de Gabinete que adelantara su declaración jurada, en un abierto desafío a la decisión presidencial. Dicen que la cosa no cayó bien y hubo gritos en la última reunión de ministros con el presidente. A la Piba no se le movió un pelo y cantó retruco. No sólo no negó la escaramuza, sino que sostuvo que Milei: “Tiene una emocionalidad importante”. Ojo con La Piba. Si pensaban que la interna entre Karina y Santiago Caputo era un espectáculo, no saben lo que puede venir. Si arranca a rosquear Patricia, soy capaz de pagar un palco.

Pero la cosa no quedó ahí. Bullrich pega desde adentro y Macri pega desde afuera. Chicho Serna, el recordado cinco de Boca, siempre se quejaba de lo que consideraba una injusticia. Era el responsable, como volante central, de operar de primer tapón delante de la defensa. El colombiano relataba que venía siguiendo al diez del equipo contrario, agarrándolo y pegándole patadas desde la mitad de cancha. Cuando el atacante se acercaba al área, cansado y vapuleado por el mediocampista, aparecía el Patrón Bermúdez, le punteaba la pelota y salía jugando con elegancia. Esto enfurecía a Serna: “Yo hago todo el trabajo sucio y Jorge sale figura del partido”. Bueno, se ve que Macri no dejó pasar la enseñanza. Fue dejando que las circunstancias esmerilen la gestión de Javier Milei y, cuando menos se lo esperaba, coló un comunicado del PRO despegándose del fracaso libertario. El azar hizo de Mauricio un jugador de ajedrez. La fortuna familiar amasada por su padre, le permite tomarse el tiempo para pensar cada jugada, y siempre está al acecho. Dicen que nunca perdonó las humillaciones que le propinó el presidente cuando lo invitaba a Olivos a comer milanesas, y lo mandaba de vuelta con las manos vacías, y juró venganza: “Ya te voy a agarrar cagando y sin papel”, habría sentenciado Macri luego de su última visita.

Pero no sólo Bullrich y Macri pisan el acelerador. La marcha de universitaria del martes pasado fue un mojón más en el proceso de resistencia ciudadana a los embates mileístas. No se trató de una manifestación de desagrado gremial o de un conflicto salarial, es decir, no fue una marcha sectorial. Fue fundamentalmente un reclamo ciudadano que exigía el cumplimiento de la ley. Nada más, pero nada menos.  El presidente, por su parte, se pasó la tarde tuiteando en contra. Sostuvo que la universidad pública no se defiende haciendo paros y movilizaciones, sino trabajando y dando clases. Y acá si, ya no se trata de diferencias ideológicas Que un tipo que nunca tuvo que pelear por nada me explique la lógica de la lucha, es un verdadero despropósito. Pero bueno, esto es así, en la Argentina los patos le tiran a las escopetas. Sin embargo, tomo el guante, no le voy a sacar el culo a la jeringa. Si quieren hacemos un compromiso: yo le cuento a Javier todos los ejemplos de cómo se defendieron las conquistas sociales a lo largo de la Historia. Ahora, eso sí, él me va a tener que contar cómo se hace para defender la universidad pública quitándole presupuesto y bajándole el salario a los trabajadores.