Aunque el proyecto se presenta como alimentado por energías limpias, su demanda de agua no ha sido especificada. Legisladores provinciales reclamaron informes que aún no fueron respondidos
En el norte de la Patagonia argentina, mujeres mapuche denuncian que los proyectos de data centers de IA amenazan reservas de agua ya golpeadas por sequías, minería y fracking. La resistencia se enmarca en una larga historia de defensa de los territorios frente al extractivismo y la falta de regulación ambiental.
La iniciativa del Gobierno nacional, presentada en junio de 2026 como Súper RIGI, busca ampliar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones aprobado en 2024. El proyecto ofrece beneficios como arancel cero para importaciones, reducción de contribuciones patronales y estabilidad regulatoria por 30 años, lo que abre la puerta a megacentros de datos para inteligencia artificial.
Emergencia hídrica en la región
El norte patagónico enfrenta desde hace más de 15 años períodos de estrés hídrico.
- Neuquén prorrogó la Emergencia Agraria por sequía hasta fines de 2026.
- Río Negro limitó usos del agua considerados “no prioritarios”.
- Chubut declaró la emergencia hídrica en agosto de 2026, un mes después de anunciar la instalación del Atlas GigaHub en Trelew, con capacidad de 3.000 MW y 10.000 MW de generación renovable y almacenamiento.
Aunque el proyecto se presenta como alimentado por energías limpias, su demanda de agua no ha sido especificada. Legisladores provinciales reclamaron informes que aún no fueron respondidos.
Consumo global de agua de los data centers
La Agencia Internacional de Energía estimó que en 2023 los data centers consumieron 560.000 millones de litros de agua. Según The Green Grid, la eficiencia hídrica puede variar entre cero y más de cuatro litros por kWh, dependiendo del sistema de refrigeración y el clima. Sin embargo, menos de un tercio de los operadores reporta públicamente su consumo real.
En Argentina, no existe legislación específica que regule el impacto de los data centers sobre los ecosistemas hídricos. Para Cristian Fernández, de la FARN, el vacío legal podría permitir que el agua sea considerada un simple insumo por los inversores.

Luchas históricas de las comunidades
Las mujeres mapuche han encabezado buena parte de las luchas contra el despojo y el extractivismo.
- En 2003, el plebiscito de Esquel rechazó con el 81 % de los votos un proyecto minero de Meridian Gold, impulsando la Ley Provincial N.º 5001 que prohíbe la minería a cielo abierto.
- En 2021, el Chubutazo frenó una ley de zonificación minera que habilitaba la actividad en la meseta central.
Hoy, la resistencia se extiende a los proyectos digitales que, aunque presentados como “industria verde”, podrían reproducir los mismos conflictos por agua y territorio.
Empresas interesadas
Reuters informó que, además de Tesla y DayOne, compañías como Amazon, Alphabet, Genneia y Vista Energy exploran oportunidades en la región. El proyecto más grande sigue siendo el de OpenAI, aún en etapa de intención.
En Neuquén, Pampa Energía evalúa instalar un centro de datos junto a su central térmica de Loma de la Lata, con una demanda eléctrica de hasta 500 MW abastecida con gas de Vaca Muerta.
Reclamos indígenas y sociales
La comunidad mbya guaraní Tape Miri, en Misiones, presentó una acción preventiva contra el Congreso por la elaboración del Súper RIGI, cuestionando la ausencia de mecanismos de información, participación y consulta indígena.
En Neuquén, la discusión ambiental antecede a los proyectos digitales: los lagos Mari Menuco y Los Barreales, parte del complejo hidroeléctrico Cerros Colorados, ya sufren el impacto de la actividad energética.
La expansión de los data centers en la Patagonia abre un nuevo capítulo en la disputa por el agua y el territorio. Para las comunidades mapuche y organizaciones ambientales, el desafío es doble: enfrentar el vacío legal y visibilizar que la “industria verde” también puede reproducir dinámicas extractivas.
La resistencia de las mujeres mapuche se convierte en un recordatorio de que la defensa de los bienes comunes no se limita a la minería o al petróleo, sino que ahora incluye también la infraestructura digital.
