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Monseñor Ojea: «Qué bueno sería darnos una tregua en medio de nuestras diferencias»


El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina envió un mensaje por el 25 de Mayo

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, pidió una «tregua» en las «diferencias» de las «distintas maneras de sentir, de pensar, de ver, de opinar», en un mensaje por la conmemoración de la Revolución de Mayo, a celebrarse mañana.

«Qué bueno sería en nuestra Patria que pudiéramos darnos una tregua en medio de nuestras diferencias, de nuestras distintas maneras de sentir, de pensar, de ver, de opinar, de enojarnos, de agredirnos», dijo Ojea en el mensaje divulgado hoy.

En ese marco, agregó el deseo de que se pudiera alcanzar «una tregua mirando aquello que es lo más importante en este momento», que es «cómo ayudarnos a superar esta enfermedad», en relación a la pandemia de coronavirus.

De inmediato, destacó que la manera es «estar juntos, porque si estamos juntos, vamos a poder enfrentar mejor este momento». «Celebramos el Día de la Patria en un tiempo duro, doloroso y difícil. Hace algunos días conversaba con amigos sobre la experiencia humana de las treguas en las guerras, buscamos en internet; allí me encontré con la tregua dada en la guerra del ’14 entre franceses y alemanes», citó.

El obispo de la Diócesis de San Isidro recordó lo «notable» de la ‘tregua de Navidad’, que es pactada por las segundas líneas, y que tiene que ver con «una necesidad del corazón de tener un día de solaz», y recordó que «hasta jugaron al fútbol y después volvieron a la trinchera».

En este sentido, destacó «la capacidad de la naturaleza humana de poder en un momento tremendo como es una guerra, hacer un paréntesis». «Después encontré otro ejemplo, los alemanes avanzando hacia Rusia en el año ’16, en la zona de Lituania, en la zona de Bielorrusia, se encontraron con este fenómeno: estaban en la trinchera cuando fueron atacados por una gran manada de lobos, que atraídos por los cadáveres se cebaron y comenzaron a atacar a los soldados, por supuesto de ambos bandos».

Y continuó: «Entonces los capitanes convinieron en primero terminar con la jauría de lobos y luego volver a la trinchera. Había un peligro mayor que los llevo a hacer una tregua. Volví a pensar que maravilla la naturaleza humana en ese poder ver aquello que es prioridad, dar el primer lugar a lo que tiene el primer lugar».

Hacia el final de su mensaje para el Día de la Patria, monseñor Ojea rezó: «Le pedimos al Señor por nuestra Patria, le pedimos que la cuide; le pedimos a la Virgen, la Madre de nuestra Patria, que la cuide, especialmente en este momento tan difícil, que nos ayude a poder convivir mejor en este momento de dolor», y finalizó: «¡Viva la Patria!».