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Infectólogo rosarino, sobre las nuevas restricciones: «Nueve días no sirven para nada»


Foto: Fernando Der Meguerditchian

Así lo expresó a CLG Antonio Montero, director científico del Centro de Medicina Tropical y Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR

El pasado fin de semana comenzaron a regir las nuevas restricciones que incluyen un confinamiento estricto por nueve días. La medida se tomó para intentar paliar un momento sanitario crítico en el marco de la segunda ola de Covid-19 que afronta el país. Rosario acató todos los lineamientos que propuso el DNU nacional y en líneas generales se registró una baja circulación de gente en la calle, luego de atravesar una de las semanas más duras desde el inicio de la pandemia.

Récord de casos, sistema de salud al límite, clínicas trabajando a ‘cama caliente’ y números de mortalidad en alza, no dieron margen para ningún tipo de maniobra menos estricta. La pregunta que surge frente a este panorama es: ¿Nueve días serán suficientes para que los casos bajen y logre oxigenarse el sistema de salud? Para responder a este interrogante, CLG dialogó con el infectólogo Antonio Montero, director científico del Centro de Medicina Tropical y Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, quienes analizó el impacto que podrán tener las restricciones impulsadas desde el Gobierno nacional.

“La situación es grave. Vamos a una catástrofe de magnitud si seguimos por este camino. Las medidas se tomaron en la desesperación, a las apuradas y son insuficientes. Nueve días no sirven para nada porque el tiempo total desde la incubación hasta que el paciente deja de contagiar como mínimo son 15 días. En algunos casos mucho más”, alertó el especialista. Al tiempo que enumeró una serie de “incoherencias” que llevaron a que la situación sea crítica.

Antonio Monterio es un destacado infectólogo. Director Cientifico en Centro de Medicina Tropical y Enfermedades Infecciosas Emergentes

“Lo que uno ve como especialista es una serie de incoherencias que nos llevaron a esta situación. La primera es cuando había un puñado de casos en Buenos Aires la pretensión de aplanar la curva. Ese era momento de eliminarla, como hizo China, que se bloqueó todo y hoy casi no tiene casos. Después seguimos con una cuarentena insensata, que no es cuarentena y que encima se hace eterna. Permitir turismo en Semana Santa. Y luego se continuó con incoherencias a nivel municipal con restricciones que no se cumplían, porque nadie controla. No se puede caminar, pero se puede. Si quieren usar barbijo usan y si no quieren, no. Porque nadie controla”, ejemplificó.

Y agregó: “Sabiendo desde febrero que la enfermedad no se contagia por superficies, se insistió en bañarla a la gente en alcohol, y se hizo caso omiso a la necesidad de ventilar. Este virus queda suspendido en el aire y se contagia al respirar. Es angustiante. Muchos bares de Pichincha he visto que son peceras, en lugar de bares son contagiatorios”.

Con respecto al proceso de vacunación, y tras el fallecimiento por Covid del jefe de la Policía, Adrían Forni, quien contaba con una dosis de la vacuna Sinopharm, Montero aclaró que “todas las vacunas sirven para prevenir la mortalidad y la enfermedad grave”. Aunque aclaró: “El espiral no mata a todos los mosquitos. Quiero decir que siempre algún caso se puede deslizar. El problema es que la enfermedad es extremadamente contagiosa. El problema no es tanto la mortalidad, que es elevada, del 2%, mucho menor al de la fiebre amarilla incluso”.

“La vacuna tarda en hacer efecto. Y tiene que estar vacunada gran cantidad de la población. No voy a usar el término inmunidad de rebaño porque me parece patético y no existe. Pero si nos remitimos al caso más contagioso como el sarampión debe estar vacunada el 98 por ciento de los chicos, con eso no hay transmisión posible. Hay que vacunar a toda la población, no alcanza con un porcentaje importante. No hay otra”, añadió.

En este sentido, el infectólogo puso de relieve que, luego de la primera dosis, se necesitan “como mínimo” dos o tres semanas para comenzar a generar los anticuerpos necesarios. “Más allá de todo hay que seguir usando barbijo y ventilando ambientes. Lo más probable es que el vacunado se contagie y muy rápidamente lo elimine, pero no impide que contagie. Las vacunas son importantes, pero deben ir acompañadas de coherencia en respetar el distanciamiento social y el resto de las medidas”, concluyó.