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Los tiroteos en Texas y Ohio reviven el debate sobre armas y racismo en EE.UU.


Precandidatos presidenciales opositores vincularon hoy el tiroteo en Texas con «el racismo» y «el supremacismo blanco» que «condona» el presidente Donald Trump, mientras voces demócratas y de la sociedad pidieron nuevamente limitar la compra y tenencia de armas después de las últimas dos masacres que dejaron 30 muertos.

«El presidente de Estados Unidos está condonando el nacionalismo blanco» y tiene «una responsabilidad para cortar el brote de raíz», aseguró el alcalde de South Bend, en el estado de Indiana, y aspirante a la candidatura presidencial demócrata, Pete Buttigieg, según la agencia de noticias EFE.

El ex congresista por Texas y uno de sus rivales en la primaria opositora, Beto O’Rourke, también responsabilizó a la retórica del presidente y candidato a la reelección.

«Es un racista y aviva el racismo en este país, y no solo ofende nuestra sensibilidad, fundamentalmente cambia el carácter de este país y lleva a la violencia», afirmó O’Rourke, tras visitar a heridos del tiroteo masivo de ayer en hospitales en El Paso, una ciudad cercana a la frontera con México.

El joven que entró al shopping de El Paso y empezó a disparar de manera indiscrimada fue identificado por las autoridades como un hombre blanco que escribió un manifesto supremacista.

Tras confirmarse ese perfil, la también precandidata presidencial demócrata, la senadora Elizabeth Warren pidió que el discurso y los actos supremacistas blancos se empiecen a calificar como «terrorismo interno».

«Necesitamos denunciar al nacionalismo blanco como lo que es: terrorismo interno. Es una amenaza para Estados Unidos y este fin de semana hemos visto su saldo devastador. Y tenemos que denunciar al presidente por incentivar el racismo y el supremacismo pando», escribió la senadora en su Twitter.

Su rival en las primarias, el también senador Bernie Sanders, también señaló a Trump, pero además pidió al Congreso que apruebe una «legislación sensata sobre control de armas».

Organizaciones de derechos civiles, sobrevivientes y referentes de la sociedad civil también se sumaron a este pedido, en un momento en que el Congreso en Washington está en receso.

Por eso, la ex congresista demócrata y sobreviviente de un tiroteo masivo en 2011, Gabby Giffords, pidió con nombre y apellido a las autoridades del Congreso y al presidente Trump que suspendan el receso y vuelvan a sesionar para aprobar con urgencia una ley de control de armas.

«Hace 158 dias que la Cámara de Representantes (dominada por la oposición) aprobó el proyecto de ley bipartidista de Chequeos de Antecedentes. ¿Cuántas más personas se deben perder para que el líder de la mayoría (en el Senado, Mitch) McConnell y el presidente Trump tomen las medidas necesarias para aprobar y promulgar esta legislación que podría salvar vidas?», aseguró la ex congresista al canal MSNBC.

McConnell no tardó en responderle. «Si tenemos algo para aprobar, lo haremos», aseguró uno de sus voceros, según CNN.