Política y Economía

Críticas al Modelo

Lifschitz: «No sería extraño que aumente la conflictividad social»


El gobernador expresó que «no sería extraño que vaya aumentando la conflictividad social» y pidió «asumir de manera responsable, desde oficialismo y oposición, una salida a la coyuntura que sea una respuesta a los mercados y a los ciudadanos».
«El pueblo argentino es un pueblo acostumbrado a movilizarse, hay muchas organizaciones sociales, sindicales y barriales que están muy activas. Somos una sociedad muy participativa», resaltó. En este sentido, el santafesino reclamó una «convocatoria amplia, no solo a los gobernadores, sino también a los referentes gremiales, a los empresarios y al campo» para debatir la situación actual de los diferentes sectores. «Habría que armar una mesa para acordar criterios de coyuntura de mediano y largo plazo para que podamos compartirlo y lograr un amplio consenso», agregó.

En la misma sintonía, reclamó hoy «extremar el diálogo entre los diferentes actores políticos» para «construir una alternativa creíble» de cara a las elecciones presidenciales del año que viene. «Creo que lo que necesita la Argentina es un proyecto que pueda no solamente ganar las elecciones, sino también gobernar en un sentido distinto», explicó el dirigente socialista.

Para el mandatario provincial, la oposición debe «construir un proyecto alternativo con un programa del futuro, que no vuelva al pasado». Sin embargo, Lifschitz sostuvo «que nadie esté discutiendo» esos temas y que todos los debates son «por candidaturas, por espacios de poder». Por otra parte, el gobernador cuestionó al Gobierno al considerar que hace «una lectura de la realidad muy sesgada» y propone «un modelo que en esencia no puede funcionar».

El mandatario provincial remarcó que «éste no es un país europeo, desarrollado» y que, por lo tanto, «el capitalismo no funciona de la misma manera» que en esos lugares. Además, resaltó que «la economía no es una ciencia exacta, sino social» y que en este contexto «influye mucho el ánimo de los trabajadores».

«Hay es donde fallan: plantearon objetivos macroeconómicos que no tienen ningún arraigo en el sentir de los verdaderos actores económicos de la Argentina y mucho menos del ciudadano, del trabajador», precisó. Lifschitz reconoció que «es sano equilibrar los gastos» de una nación, pero aclaró que no es lo mismo «que eso surja de las políticas efectivas que uno aplique o que sea un objetivo final».