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Las dos Coreas tendrán el 27 de abril su primera cumbre en 11 años


Las dos Coreas celebrarán el 27 de abril su primera cumbre en 11 años, según acordaron hoy representantes de alto nivel de ambos países en una reunión en la frontera, coronando tres meses de deshielo en la península que relajan la tensión global desatada en 2017 en torno a la escalada armamentista norcoreana.

El líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, se verán ese día en Peace House, un pabellón del lado sur de la Zona de Seguridad Conjunta (JSA), el único punto de la militarizada frontera entre los dos vecinos en el que soldados norcoreanos y surcoreanos se ven las caras.

El encuentro será también el prólogo a la cumbre de mayo venidero entre Kim y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, férreo aliado de Seúl.

Ambos líderes intercambiaron insultos personales y una retórica belicosa el año pasado luego de que Pyongyang efectuara su sexta y más poderosa prueba nuclear en septiembre y lanzara tres misiles intercontinentales, que, según los analistas, pueden alcanzar el territorio continental estadounidense.

En la reunión de hoy, los representantes de los dos países, técnicamente aún en guerra desde el cese del fuego de 1963, acordaron volver a reunirse en la propia frontera el próximo miércoles 4 de abril, para seguir concretando detalles con respecto al protocolo y la seguridad de la cumbre, según se explica en un comunicado conjunto publicado al término del encuentro.

Sin embargo, el texto no esclarece si las dos partes discutieron los contenidos de la agenda para la cumbre, en la que Seúl insistió que debe estar presente la posible desnuclearización del régimen, un tema del que Pyongyang se ha comprometido a hablar en el último mes.

En todo caso, Seúl celebró que se concretara hoy por fin la fecha para el encuentro de líderes, anunciado originalmente hace tres semanas.

El gobierno surcoreano considera que la cumbre «puede ser una oportunidad única para establecer la paz en la península coreana», según el breve comunicado de un portavoz de la Casa Azul recogido por la agencia de noticias Yonhap.

A la cumbre de abril le seguirá otra histórica reunión que Kim mantendrá en mayo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que supondrá la primera vez que se reúnen los mandatarios de Pyongyang y Washington, y que también debería girar en torno al programa nuclear norcoreano.

La del 27 de abril será la tercera cumbre intercoreana después de la dos celebradas en Pyongyang en 2000 y 2007 entre el entonces líder del Norte, Kim Jong-il, y los mandatarios sureños Kim Dae-jung y Roh Moo-hyun, reseñó la agencia de noticias EFE.

Las cumbres de abril y mayo desataron una frenética actividad diplomática que significó una pausa en el aislamiento del aislado país comunista y que alcanzó esta semana su máxima expresión con el viaje sorpresa de Kim Jong-un a Beijing para reunirse por primera vez con el presidente chino, Xi Jingping.

Kim expresó su compromiso de abandonar las armas nucleares durante su reunión con Xi, añadiendo que su desnuclearización depende de que Seúl y Washington tomen «medidas progresivas y sincronizadas», según informó la agencia estatal de noticias china Xinhua.

Horas después de la cumbre de Beijing, el asesor de seguridad nacional de Moon, Chung Eui-yong, se congratuló hoy del «éxito» del encuentro entre Xi y Kim y destacó la relevancia de haberse producido antes de las cumbres Seúl-Pyongyang y Pyongyang-Washington, durante una reunión con el consejero de Estado y responsable de Exteriores chino, Yang Jiechi, en Seúl.

Por su parte, el Gobierno de Beijing recibió hoy «con satisfacción» el anuncio de la cumbre intercoreana del 27 de abril, y confió en que esa reunión «ayude a promover la paz y la estabilidad en la península coreana», dijo hoy en rueda de prensa Lu Kang, portavoz de la cancillería china.

«Esperamos que este impulso pueda mantenerse y que la paz llegue a prevalecer», dijo el vocero y añadió que China mantiene su compromiso de trabajar con todas las partes para mantener el actual «impulso hacia el diálogo».

El súbito deshielo intercoreano empezó después de que se creara un ambiente de reconciliación tras la inusual oferta de paz de Kim a Seúl en enero de este año, cuando expresó su voluntad de enviar atletas a los Juegos Olímpicos de invierno de PyeongChang de febrero, en los que ambos países finalmente desfilaron juntos en la ceremonia inaugural.

Al respecto, el jefe de la delegación norcoreana, Ri Son-gwon, comentó al comienzo de la reunión de hoy que «durante los 80 últimos días se produjeron eventos dramáticos nunca vistos antes».