La continuidad de la tienda de Córdoba y Sarmiento atraviesa horas clave. El conflicto entre la gerenciadora y el fideicomiso propietario podría derivar en la extinción del contrato
La histórica tienda «La Favorita» afronta una semana determinante para su futuro. El emblemático edificio de Córdoba y Sarmiento, uno de los símbolos comerciales más importantes de Rosario, atraviesa una profunda crisis marcada por la caída de ventas, el cierre de locales y una fuerte disputa entre la empresa gerenciadora y los propietarios del inmueble.
Según trascendió, este martes vence el plazo fijado por el fideicomiso que representa a los herederos de la familia García para que la firma operadora regularice una serie de incumplimientos vinculados al contrato de alquiler. De no alcanzarse un acuerdo, el vínculo podría darse por extinguido y abrir la puerta a acciones judiciales para recuperar la posesión del edificio.
La situación se desarrolla en medio de un complejo escenario económico que afectó la actividad comercial desde la reapertura de «La Favorita» en mayo de 2023. Lo que comenzó con expectativas renovadas y una importante convocatoria de público fue perdiendo impulso con el paso de los meses, provocando el retiro de numerosos comerciantes y un progresivo vaciamiento de espacios.
Cruces por el contrato
La empresa Onatisur, encargada de la explotación comercial del inmueble, comunicó recientemente su intención de rescindir el contrato argumentando problemas de mantenimiento, entre ellos las reiteradas fallas en las escaleras mecánicas, que —según sostienen— afectaron seriamente el funcionamiento del centro comercial.
Sin embargo, desde el fideicomiso propietario rechazaron esos planteos y calificaron los argumentos como “falsos e improcedentes”. Además, recordaron que durante los primeros meses de actividad se aceptaron reducciones en el canon locativo y otras flexibilizaciones para acompañar el proyecto.
Los propietarios también reclaman el pago de los alquileres correspondientes a abril y mayo y sostienen que el mantenimiento de determinados sectores del edificio era responsabilidad de la firma operadora.
Locales vacíos y caída de la actividad
La crisis comercial impactó de lleno en el funcionamiento cotidiano del edificio. La baja circulación de clientes y la retracción del consumo derivaron en una disminución de la facturación de muchos emprendimientos que apostaron por instalarse en La Favorita.
Esa situación generó una creciente incertidumbre entre comerciantes y trabajadores, mientras las negociaciones entre las partes se volvieron cada vez más tensas.
La posibilidad de una venta
En paralelo al conflicto contractual, continúan creciendo las versiones sobre una posible venta del inmueble. En el mercado comercial rosarino toma fuerza el interés de la empresa uruguaya Indian, una de las principales cadenas de indumentaria del vecino país, que estaría evaluando desembarcar en Rosario como parte de su plan de expansión regional.
Si bien no existe una confirmación oficial, distintas fuentes vinculadas al sector aseguran que las conversaciones avanzan y que la operación podría marcar un cambio de rumbo para uno de los edificios más emblemáticos del centro rosarino.
Mientras tanto, comerciantes, trabajadores y clientes siguen con atención el desenlace de una disputa que podría definir el futuro de «La Favorita» y de una de las esquinas más representativas de la ciudad.
