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Entrevista CLG

Juan Junco: “No me desvela irme a Buenos Aires”


Por Ariel Gómez

Desde hace un tiempo es uno de los personajes más reconocidos de los medios en la ciudad. Periodista, conductor, animador, integra los equipos de Radiópolis y A Diario, en Radio 2, y es una de las caras de 12 a 14, en El Tres. Dueño de un estilo extrovertido, Juan Junco ha generado una empatía con el público que lo llevó a una cierta popularidad en Rosario.

“Creo que siempre quise hacer esto. De chiquito, con una caja de zapatos, dos potes de yogurt, hilo y una linterna, hice una cámara y un micrófono, y con eso molestaba a todos los vecinos”, sostiene.

Ya en la secundaria, una manera de acercarse al periodismo fue como lector de Página/12, algo que “era raro para un chico de tercer año”.

Licenciado en Periodismo, Junco también tuvo un paso por la Facultad de Derecho, llegando hasta cuarto año, pero decidió abandonar. Su camino iba en dirección de los medios de comunicación.

“Empecé en prensa de la Sociedad Rural, en la época de la Expo, y ahí se dio que la mamá de una ex novia trabajaba en un programa los sábados a la tarde en LT8, llamado Tiempo de viajar. Necesitaban a alguien que haga espectáculos, y como yo trabajaba ad honorem como acomodador en el teatro El Círculo, me llamaron”. Su recorrido en radio siguió en FM Río y en LT3, con Alejandro Grandinetti.

Y llegó el momento de la televisión. “Me convocaron de canal 4 de CableHogar, en el que estaban a cargo el propio Grandinetti con Jorgelina Negri. Nunca había hecho televisión y comencé de un día para el otro”, afirma. Allí tuvo la posibilidad de conducir Al pie del cañón y El Mirador, programa de espectáculos que luego estuvo en la TV abierta como Escenario Mercenario.

Aunque su imagen esté relacionada con la pantalla, destaca a la radio como su medio preferido. “Me gusta mucho. Uno puede fantasear, imaginar cosas, armar situaciones. En la TV también me divierto, pero me quedo con la radio”, dice Juan, que los sábados conduce Esto se baila así, en Radio 2.

Con el paso del tiempo y ya afianzado en los medios, Junco se animó cruzar la línea, subirse a un escenario y convertirse en el protagonista. “Alguna vez pensé que me gustaría bajar la escalera como Pinti junto a una bailarina con plumas, pero quedó ahí”, asevera. En el año 2012, el reconocido productor teatral rosarino Manuel Cansino le ofreció hacer la temporada de Revistísima en la sala Mateo Booz. “Después de haber aceptado pensé en lo que me había metido. Pero me encantó. Manuel hizo algo que nunca se había hecho en Rosario: apostar a figuras mediáticas en la revista. En Buenos Aires ya habían estado Jorge Rial, Luis Ventura, Jorge Lanata y Marcelo Polino. En Rosario luego estuvieron Miguel Tessandori y Pablo Gavira”, manifiesta. También se metió de lleno en el teatro, integrando el elenco de Terapia en Familia, y realizó varios shows de stand up.

¿Qué te parece la televisión de hoy?

— Me gusta lo que veo, me parece que se hace buena televisión. A veces se quejan de los programas de chimentos pero los hay en todo el mundo, y hasta a veces son peores. Hay que darse una vuelta por la TV de Miami o de España. Creo que faltaría algo más de producciones, pero es cierto que los medios no están pasando por un buen momento. Hay muchos que están cerrando y nadie se arriesga a producir. En Argentina se hace televisión de calidad pero también es cierto que se coproduce porque es la única manera que podés sostener una producción, con la chance de meterlo en TNT o Netflix.

¿Y en Rosario?

— Se podrían producir más cosas pero es difícil. Cuando estaba del otro lado de la pantalla, decía que en nuestra ciudad no se hacía nada, y cuando me metí y comparaba con Buenos Aires, entendí que se hace de la misma manera, coproduciendo. Los canales de aire sólo tienen como producciones propias a los noticieros. El resto es coproducción, y ahí es donde se le complica a la televisión rosarina, que tiene ideas pero no plata.

¿Quién es la estrella de la televisión en nuestro país?

— Estrellas hay muchas, pero divas solo dos: Susana (Giménez) y Mirtha (Legrand). No hay duda de que Susana es una diva cuando vas a ver una obra de teatro suya como fue La piel de Judas, y afuera, esperando, había la misma cantidad de gente que dentro del teatro. En un momento, a la salida, se juntaron todos y tuvieron que poner andariveles y cortar calle Corrientes. Eso es de diva. Mirtha Legrand, cuando vino a Rosario, rompió el protocolo y se fue a saludar a las quinientas personas que la esperaban afuera. El resto son figuras que hacen a los medios, la gente no se desespera por ellos, no son tan intocables.

¿Creés que se han corrido los límites en los programas de chimentos?

— Programas de chimentos, como cuando estaba Lucho Avilés, ya no hay. Hoy pasan más por el escándalo. Y si se corrió el límite fue porque dejaron que se corra, “el tango se baila de a dos”. Y después pasan cosas, como el ejemplo de Wanda Nara, que buscó televisión todo el tiempo y ahora no da notas, aunque hago la salvedad de que en el último lío que tuvo con su hermana, a los colegas se les fue la mano. Pero esto es como las redes sociales. Saben de tu vida si vos querés. Y en los programas es así. Por suerte en Rosario no ha se llegado a la descuartización de una persona. En Buenos Aires les gusta más “la sangre”.

Su reconocimiento también se ve reflejado en las redes sociales, en los que, por ejemplo, al momento de esta entrevista, tiene 101 mil seguidores en Twitter. “Dicen que soy el periodista rosarino que más tiene. Y a mí me divierte. Tengo colegas que se ponen como locos con esto, como si la vida pasara por Twitter. Nos sirve para informarnos, siempre chequeando, y además para decir cosas que en la televisión no puedo decir. Tengo muchos seguidores porque hago un ida y vuelta con la gente, y no bloqueo a nadie salvo que me falten el respeto, pero me pueden decir lo que quieran”.

¿Te gustaría ir a trabajar a Buenos Aires?

— No es algo que me desvele. De más joven sí hubiera querido ir. Es cierto que todo pasa en Buenos Aires  pero acá hice una linda carrera en la que me siento bien, la gente me agradece que los haga reír, tengo un ida y vuelta con ellos y cumplo el objetivo de divertirme. Si me llegara una oferta tendría que ser superior, yo ya no estoy para comenzar desde cero. No se me caen los anillos, pero estando afianzado acá, me parece que no tiene sentido.

¿Tenés algún sueño en los medios?

— Nunca me lo planteé. No me pongo metas, como dice Moria disfruto el “momentismo”, lo que va pasando.