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Historias de clubes: Azcuénaga se recuperó y resplandece en zona noroeste


Foto: Guillermo Buelga (Secretaría de Deporte y Turismo)

Con 75 años estaba en riesgo institucional hasta que un grupo de vecinos se involucró y le devolvió la actividad deportiva, social y cultural

El Sportivo Azcuénaga es un club de referencia en su zona y la barriada volvió a abrazarlo con calidez, para ponerlo de pie y lanzarlo a caminar otra vez a paso firme. Desde su fundación, el 12 de mayo de 1947, protagonizó diferentes etapas y escribió diversas historias durante sus 75 años de vida. En la actualidad contiene a 500 personas que conjugan la faceta deportiva, social y cultural con pasión. Desde Zapiola 5441 se percibe que el espacio resplandece gracias a la tenacidad y participación activa de un grupo de vecinos, quienes se involucraron de lleno cuando percibieron que la estructura institucional crujía. El presente marca una nueva etapa con mucha ilusión en toda zona noroeste.

“El club estaba en una impasse. Con un grupo de vecinos empezamos a involucrarnos y, poco a poco, a poner las cosas en orden. En medio de la pandemia hicimos una asamblea porque veíamos que estaba mal. Y de ahí no paramos más. Comenzamos a trabajar el 22 de agosto de 2020, pero desde el 2021 estamos involucrados de lleno, y técnicamente soy el presidente desde ese momento”, relató Daniel Rosido.

Foto: Guillermo Buelga (Secretaría de Deporte y Turismo)

Rosido comentó: “Hace 35 años vivo en el barrio. El club en sí nunca tuvo muchas actividades. Alquilaba el salón para eventos y había gente grande que jugaba al dominó y al casín, pero no tenía una gran actividad social”.

“Con el paso del tiempo hubo un recambio generacional donde la institución tuvo varias idas y venidas. Incluso permaneció casi cerrada durante mucho tiempo. Tal es así que en la época más rígida de la pandemia había una comisión directiva prácticamente acéfala”, contó el máximo dirigente del Azcuénaga.

Y agregó: “Con un grupo de vecinos nos empezamos a involucrar. Poco a poco arrancamos a poner las cosas en orden. De hecho, cuando llegamos no teníamos ni el medidor de la luz. Tuvimos que hacer un plan de pagos y así arrancamos. Recuerdo que al principio fue duro porque abrimos las puertas cuando recién comenzaban las aperturas deportivas bajo un fuerte protocolo sanitario porque seguíamos en pandemia. Así y todo fuimos creciendo”.

Foto: Guillermo Buelga (Secretaría de Deporte y Turismo)

Se fundó por un desafío

La historia del club se escribió por un desafío entre vecinos. “En la intersección de la calle Zapiola y Liniers había, en los años 40, un club que se llamaba Sol de Mayo cuyos socios jugaban al fútbol. Y frente a esa institución había un despacho de materiales y de bebidas que tenía además unas canchas de bochas en el fondo”, narró Rodiso.

“Como a esas canchas de bochas y despacho iban prácticamente todos los vecinos, los de Sol de Mayo les hicieron un desafío al fútbol. Fue llamativo porque no era un club sino un lugar particular”, abundó el dirigente.

Rosido dijo además que “hay otro dato llamativo. A unos metros de nuestro actual club había una peluquería que se autodenominaba Club San Martín. Se llamaba así porque entre los clientes habían armado un equipo de fútbol”.

“Entonces los de la cancha de bochas buscaron a los San Martín para invitarlos y armaron el desafío. Según cuenta la historia, les ganaron el partido a los de Sol de Mayo y se quedaron con una copa. Pero no quedó ahí. Los muchachos se prendieron con la movida y compraron unos terrenos que estaban a la venta y decidieron fundar un club, por lo cual todos coincidieron en llamarlo como el barrio, Azcuénaga. Y así fue como arrancó a funcionar el club Sportivo Azcuénaga. Luego Sol de Mayo dejó de funcionar”, completó Rosido.

Foto: Guillermo Buelga (Secretaría de Deporte y Turismo)

Crecer entre vecinos

“Hoy contamos con muchas actividades para la capacidad física que realmente tenemos. Sin embargo, logramos llegar a 500 socios desde que nos hicimos cargo. Eso sí, desde agosto del 2020 hacia atrás no había ni tenemos registros de nada”, puntualizó el presidente.

La política del Azcuénaga es contener a todas las generaciones que se acerquen. “La cuota societaria es mínima de verdad (200 pesos). Pero es una forma de que el barrio se apropie del lugar. Porque este espacio es y debe ser siempre de la gente. Aspiramos a que todos los chicos estén acá adentro», dijo Rodiso.

“Tenemos una comisión directiva que apunta a seguir creciendo en todos los sentidos. Uno de los proyectos que tenemos en mente es reabrir el bufet. Queremos hacer una especie de restaurante para que la gente disfrute además del lugar y podamos hacer delivery. También planificamos armar un patio cervecero”, amplió.

Foto: Guillermo Buelga (Secretaría de Deporte y Turismo)

Espacio con historia

Al ingresar al club sobresale un escenario de cemento que tiene su historia. Los testigos certifican con orgullo que fue epicentro de grandes bailes por donde pasaron incluso muchas bandas musicales que dejaron su huella, principalmente, en los años 60, 70 y 80.

A eso hay que sumarle que el espacio cuenta con un salón cerrado, que es de uso múltiples y se utiliza para realizar diferentes actividades. “Además se alquila para eventos y tiene un costo preferencial para los socios”, expresó el dirigente.

La institución también cuenta con otro recinto techado para congregar a 60 personas. Además de estar al servicio de la barriada se utiliza para el desarrollo de yoga, entre otras disciplinas.

La dirigencia del Azcuénaga manifestó que dentro de los objetivos que tienen a corto plazo es terminar de construir un amplio salón que está edificado en la planta alta y tendrá un dimensión de 50 metros cuadrados, “debido a que necesitamos más espacio para ofrecer más actividades a los socios y vecinos”.

“Al no tener las medidas básicas para hacer vóley, futsal y básquet, buscamos variantes y ofrecemos por el momento otros deportes como artes marciales o escuela de salsa, bachata, yoga, folklore, tango, que todo va de la mano con una dosis cultural”, comentó Rosido, quien además resaltó el escudo institucional que hicieron los alumnos y alumnas de mosaiquismo y ahora luce en el patio. Con respecto a la disciplina del taekwondo cabe resaltar que recientemente la deportista Evelyn Garay obtuvo el campeonato Sudamericano realizado en Bariloche; su profesor es Julio Pacheco y pertenece al centro de taekwondo de zona oeste.

El presidente del club completó:  “La idea es seguir sumando vecinos y organizar diferentes propuestas sociales. Todo lo que se hace en este espacio es a pulmón. Aunque la idea de quienes estamos en la comisión es que todos los vecinos la pasen bien. Sea desde los más chicos hasta los adultos mayores. Para nosotros todos ocupan un lugar importante. Las puertas del Azcuénaga están abiertas para toda la sociedad. Somos un club deportivo, social y cultural que busca seguir haciendo historia”.