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Hacen reiki a médicos y pacientes para humanizar los hospitales


"Hemos visto a pacientes de parkinson dejar de temblar durante la sesión”, dice a CLG Adriana Ginatto, miembro de Reiki al servicio

Por Belén Corvalán

“Se apoyan las manos en el lugar en donde está la dolencia. Hemos visto a pacientes de parkinson dejar de temblar durante la sesión”, dice a CLG Adriana Ginatto, miembro de Reiki al servicio, una agrupación que desde hace ocho años brinda ininterrumpidamente y en forma voluntaria sesiones de reiki en hospitales públicos de Argentina, con el objetivo de humanizar los espacios y las prácticas de la medicina tradicional.

“El reiki trabaja con la energía que nos rodea, que la transmitimos a través de nuestras manos. Esto le da un mejor estado a la persona para poder sobrellevar cualquier malestar físico, mental, emocional y que, de esta manera, sea más rápida su mejoría y curación”, afirma Ginatto respecto a esta disciplina que trabaja en conjunto con la medicina tradicional convencional y que es recomendada por la Organización Mundial de la Salud. “Es una terapia holística. Esto quiere decir que toma al ser en su totalidad, porque no somos solamente el riñón de la cama 32, por ejemplo. Nosotros somos un todo, y así concibe el reiki al ser”, añade.

Actualmente Reiki al servicio en la Ciudad de Buenos Aires está en ocho establecimientos en distintos sectores de salud mental, cuidados paliativos, tratamientos de dolor, oncología, quimioterapia y ginecología. A su vez también hay grupos en Ostende, Pinamar, Roque Pérez y Paraná. No solo dan sesiones de reiki a profesionales de hospitales, sino que también lo enseñan para que ellos mismos puedan hacerlo a sus pacientes. Aunque algunos al principio se muestran reticentes, a medida de que observan los resultados positivos, comienzan a participar de las sesiones: “Lo primero que hacemos cuando nos acercamos a las instituciones es hacer que los profesionales lo experimenten por ellos mismos, ya que la mayoría no lo conoce, porque la medicina occidental no enseña este tipo de disciplina”.

Enfermeros, personal de limpieza y administrativos de hospitales también son bienvenidos a participar de las sesiones, ya que la implementación de esta técnica en ambientes de trabajo favorece un buen clima laboral. “Al estar la persona equilibrada está mejor en su relación con el entorno”, explica Ginatto.

En una jornada, alrededor de cincuenta personas pasan por las manos de voluntarios reikistas. Todas las sesiones son individuales, sin turno previo y duran aproximadamente quince minutos. De acuerdo al sector, la modalidad de trabajo puede ser en un grupo cerrado, si el paciente está en sala de internación, o abierto a la comunidad, por orden de llegada dentro del horario establecido. “Muchas personas vienen aunque no tienen que visitar al médico o hacerse un estudio”, remarca.

“Primero le explicamos al paciente de qué se trata y después le preguntamos si tiene alguna dolencia o algo que nos quiera comentar”, comenta Adriana, y añade que aunque primero se acercan por curiosidad o porque no tienen otra cosa que hacer, «con el tiempo se relajan y comienzan a asistir por su propia cuenta».