Opinión

Fin de año, renovación de la esperanza y tiempo de balance


Por José Narosky (*)

Llega el final del año, se celebran las «Fiestas». Es tiempo de balance… pero también tiempo de ilusión. Quisiera poner por sobre cualquier circunstancia adversa que el destino nos depare, este aforismo: «sembremos que en algún lugar nos bendecirá la lluvia». Porque la semilla que cae en tierra fértil dará por fruto abundancia. Debemos renovar la esperanza y buscar la felicidad. Porque la felicidad es posible, porque está en mil cofres. Pero todos, tenemos alguna llave. Y la felicidad total, es un horizonte. Horizonte que no es imposible alcanzar. El dolor, viene. La felicidad hay que llamarla. A veces es necesario avanzar dejando atrás el pasado, convirtiéndolo en historia, dejando de lado el dolor y dando lugar a la esperanza. Que fluya el perdón, abandonando la idea absurda de alimentar con el rencor a un esclavo que vive en nuestro corazón y se sirve de la mesa de nuestras emociones. No perdonar, es como tomar un veneno, y esperar que por ello, nuestro enemigo, o quien nos infligió algún daño caiga destruido, un verdadero sinsentido.
Tengo estos pensamientos, que tal vez nos puedan ayudar a que en 2018, las cosas transcurran de un modo más positivo para nosotros y para nuestros semejantes: Que todos seamos generosos, sin que nuestra generosidad llegue a humillar al que recibe. Bondadosos, sin que nuestros gestos nos hagan débiles. Fuerte, sin que nuestras fuerzas posibilite hacer daño. Sensibles, sin que nuestra sensibilidad nos hiera. Honestos, sin que nuestra honestidad nos transforme en esclavos de la moral. En esta fecha tan especial, una expresión de deseos. Brindémonos a nuestros semejantes, a manos llenas. Quizás quedemos con las manos vacías, pero también tendremos siempre el corazón lleno. Seamos tolerantes, comprendamos que la tolerancia requiere más carácter y más esfuerzo que violencia. Pero esa tolerancia nos gratificará, con riqueza espiritual, que jamás sufre bancarrotas.
Recordemos, que las leyes condenan a quien roba un pan y absuelven a quien roba una ilusión, aunque esto no significa que la ilusión muera o desaparezca. Porque por más que se robe una ilusión la ilusión siempre se renueva.
Y recordemos que ilusión que cristaliza tarde, tiene sabor a desilusión, y allí otra vez, la ilusión se renueva. Porque, es joven quien tiene más ilusiones que recuerdos. Y como se caracteriza al hombre feliz, aquel que logró sumar instantes de felicidad, porque dicen que la felicidad es un instante. Pero acaso la vida no es una suma de instantes. Finalmente, que estemos cerca del prójimo que es como estar cerca de Dios.
Feliz 2018 para todos.

(*) Escritor y especialista en aforismos.