Espectáculos

Ezequiel Tronconi: «El cine y el teatro son dos amores que no puedo separar»


Uno de los protagonistas de la película "El maestro" que se estrenó en la plataforma Cine.Ar dialogó con CLG

Por Mario Luzuriaga

El cine nacional no es el rostro de Ricardo Darín o Guillermo Francella, sino que además de ellos hay más actores que se destacan por sus papeles en películas independientes que no llegan a los cines. Este el caso de Ezequiel Tronconi, uno de los protagonistas de la película «El maestro», estrenada el pasado jueves en Cine.Ar pero que la gente podrá verla por una semana en la señal de streaming.

Aquí Ezequiel interpreta a Juanchi, un muchacho con una personalidad ambigua, que llega a un pueblo de Salta a principios de los años 90 pero que se lo puede catalogar como un ángel o un demonio para el personaje que encarna Diego Velázquez.

Tronconi no sólo es actor sino también director teatral con una extensa trayectoria. En diálogo con CLG, dio detalles de su personaje en «El Maestro» y reveló que el cine y el teatro son «amores que inseparables» para él.

—Cómo llegaste a formar parte del elenco de esta película.

—Yo estaba haciendo otra película llamada «Ojalá vivas tiempos interesantes», cuando me convocaron para «El maestro». Julián Dabien, uno de los directores, trabajaba en la película que mencioné y me tuvo en cuenta para el personaje de Juani en «El maestro». Esto fue hace cuatro años y la pudimos hacer, en Argentina las películas llevan su tiempo y pudimos filmarla. Me encantó mucho el guión y pudimos filmarla en mayo de 2018 en Salta.

—Tu personaje comienza por un lado y termina yendo para otro.

—Va para todos lados, estos días estuve pensando mucho sobre mi personaje, y es difícil porque sorprende, es impulsivo. La peli transcurre en los noventa, es bisexual y está educado totalmente diferente al maestro. El maestro es un hombre grande que vive con la madre, que lo cuida; y el mío es más liberal en todos los órdenes.

—Pienso que tu personaje de algún modo lo «libera» al maestro.

—Es bueno que ver otra mirada ya que uno mismo no termina de entender al personaje, o que el mismo haga cosas que se conviertan en un cliché. Yo luego lo tomé como un personaje como una libertad que tiene un adolescente, algo que carece el maestro. Mi personaje tuvo mucho ensayo y lectura, pero también pudimos modificar cosas en el rodaje. Eso está bueno porque sentís que la película está viva y eso es gracias a los directores que nos permitieron intervenir.

—¿En qué lugar te sentís mejor en el cine o en el teatro?

—En general en ambos lugares, tengo experiencia en televisión pero hago más series web o para la Universidad de Tres de Febrero, dirijo muchas obras de teatro y también en microteatro; y en cine también he dirigido películas que aún no se han estrenado, son dos amores muy grandes que no puedo separar.