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El dolor de un papá: «Tenés el día para luchar y la noche para llorar»


A poco de cumplirse un año del hundimiento del ARA San Juan, el padre del único santafesino a bordo narró la lucha que llevan adelante para obtener justicia

Por Matías Gregorio

«Cuando perdés a un hijo, el dolor sólo para cuando termina de latir tu corazón por última vez». Jorge Lucio Suárez, padre de Germán Oscar Suárez, uno de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan y único santafesino a bordo de la flota, intentó describir el sentimiento que lo atraviesa desde hace casi 365 días.

Germán nació en el barrio Sargento Cabral de la ciudad de Santa Fe. El cabo primero que trabajaba como sonorista en el sumergible marchó hacia Buenos Aires al terminar la secundaria, donde se graduó con el título de Técnico Informático. Allí se instaló y estudió en la Escuela de la Armada, donde se formó como submarinista.

Ocho años atrás comenzó a vivir en Mar del Plata, junto con su mujer María Itatí, recordada por sus intervenciones frente a los familiares en los días de angustia que le siguieron a la desaparición del 15 de noviembre.

«Era un excelente hijo y un gran compañero», sostuvo Jorge en diálogo con CLG desde la capital santafesina. El hombre, que es querellante a través de la representación de Luis Tagliapietra en la causa que investiga el naufragio, se mostró muy enojado y apuntó contra personas puntuales de la Armada. Además, habló de un «blindaje mediático», pero destacó el valor de las redes sociales para difundir la «verdad».

Germán Suárez (segundo a la derecha), trabajaba desde hace 4 años en el ARA San Juan.

Nombres propios

Al comenzar la charla, el padre de Germán contó que «el submarino ya entró con problemas y entradas de agua en Ushuaia» y que las baterías «estaban mal desde ese momento». A su vez, indicó que ya habían tenido inconvenientes durante todo 2017: «Ese año se paró verticalmente y se quemaron los cocineros, pero pudieron salir a flote».

Suárez apuntó directamente contra el contraalmirante Luis Enrique López Mazzeo: «Fue el que los hizo partir a la muerte, porque se le informó que el buque estaba mal y los obligó a salir». Tras lo sucedido, Mazzeo, ex comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada (COAA), fue desplazado de su cargo por un sumario Interno de la Auditoría General de la Armada, ordenada por el ministro de Defensa, Oscar Aguad, para encontrar a los responsables de la tragedia del San Juan.

Tanto él como el capitán de navío Claudio Villamide, quien era comandante de la flota de submarinos, fueron separados de sus funciones por «arriesgar la integridad física de sus subordinados, sin necesidad evidente, y por actuar con negligencia/imprudencia notoria y grave al no impedir que el Submarino ARA San Juan navegase con posterioridad a la severas anomalías detectadas y no superadas, sin evidenciarse medidas de control y supervisión ante el eventual peligro para la tripulación y la Unidad Naval, causando además, presumiblemente, por esa falta de control y supervisión de ambas autoridades navales, la pérdida de contacto definitiva con el Submarino ARA San Juan», detalla el sumario al que tuvo acceso el portal Infobae.

Válvula Eco-19

La comisión de expertos del Ministerio de Defensa, integrada por los contra almirantes Adolfo Trama y Alejandro Kenny y el capitán de navío Jorge Bergallo, padre de una de las víctimas, expuso en su supuesto informe final difundido por Clarín que hubo «un error de operación» de la válvula de ventilación llamada Eco-19 que provocó un cortocircuito en las baterías. Eso generó hidrógeno que más tarde produjo una implosión.

«Le echan la culpa a la tripulación de las impericias. Es imposible que se olviden de esa válvula, el informe es una burla. Que un padre también diga que fue culpa de su hijo y que afirme públicamente que no quiere que los sigan buscando te demuestra que están comprometidos con la Armada y Defensa por encima de la sangre», expresó el papá de Germán.

«Ellos sabían que no podía salir a navegar y por eso es un asesinato colectivo»

Para él, al submarino le entró agua por el snorkel -lugar donde la flota toma aire-, implosionó, explotaron las baterías, se cortó la electricidad y se fueron a pique. «Tenía tantas fallas que no se podía sumergir a más de 40 metros y los agarró una fuerte tormenta», detalló.

«Hicieron un informe sobre la base de que no tienen al submarino, con el fin de despegar al ministro de Defensa y al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, que por Constitución es Mauricio Macri», disparó Suárez. Y añadió: «Es el primer presidente en la historia argentina que pierde un arma de guerra de 68 metros y más de 500 toneladas».

Operación blindaje

Por otra parte, Jorge afirmó que siempre se les ocultó información: «Nos mintieron desde el día cero». Para fundamentar sus dichos, expuso el caso del ex jefe de la Base Naval de Mar del Plata, el almirante Gabriel González, quien decidió pedir el retiro de la fuerza en noviembre pasado “porque no se le decía la verdad a los familiares de los tripulantes del ARA San Juan”, según declaró en el juzgado de Caleta Olivia ante la jueza Marta Yáñez, quien investiga la desaparición del submarino.

Frente a la magistrada, González contó una anécdota sorprendente: “Un día llegaron el ex jefe de la Armada Marcelo Srur y el ministro de Defensa, Oscar Aguad, y les dijeron que habían detectado siete llamadas desde el submarino. Pero eso no era verdad. Los familiares se pusieron contentos pero yo traté de calmarlos porque sabía la realidad de las cosas”.

Por otra parte, Suárez cuestionó el uso del protocolo SAR (conocido así por sus siglas en inglés de search and rescue, el protocolo es una operación llevada a cabo por un servicio de emergencia, civil o militar, para encontrar a alguien que se cree perdido, enfermo o herido en áreas remotas o poco accesibles para el ser humano): «Balbi anunció por cadena nacional que por los protocolos nacionales debían cortar la operación. Era mentira, porque en ningún momento el SAR dice eso en su pronunciado. Sólo se aplicó 14 días, cuando ellos tenían aire para respirar otros 15 días más. La Armada participó en una operación para buscar el velero Tunante en Brasil y el SAR se extendió durante 90 días».

Además, señaló que la empresa Ocean Infinity quiso irse y terminar la búsqueda porque «todos los datos que les dio la Armada son falsos».

El papá del joven de 29 años también apuntó contra los principales medios de comunicación: «Llevaron adelante una operación blindaje para proteger a Aguad, Macri y la Armada».

Causa frenada y teléfonos intervenidos

«La causa judicial está planchada», aseguró Jorge, y brindó detalles de lo que fue sucediendo: «Ellos se perdieron en noviembre, donde comienza la causa. En diciembre la jueza sale de vacaciones con 44 personas en el fondo del mar. Después llegó e hizo una teleconferencia porque nos quería conocer, algo totalmente descabellado. Llamó a todos, pero no imputó a ninguno y ya pasó un año».

En abril de 2018, un informe del Laboratorio de Seguridad en las Comunicaciones de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) confirmó el espionaje a familiares al demostrar que el celular de la pareja de un tripulante estaba “intervenido” por una computadora especializada en interceptación de celulares. «Nos pincharon los teléfonos y nos borraron los mensajes de WhatsApp que teníamos con ellos en el transcurso que viajaron. Mi hijo mandó fotos y audios a la madre y desaparecieron. ¿Cómo hacés para eliminar los mensajes estando debajo del mar?», se preguntó Suárez.

El pasado 24 de abril, la abogada de un grupo de los familiares aseguró que aún se aguardan pericias en una docena de aparatos y líneas que sufrieron sospechosas alteraciones en sus configuraciones.

La lucha de cada día

El santafesino contó que los familiares de los 44 desaparecidos utilizan las redes sociales para «desmentir» las versiones que publican ciertos medios y la Armada. «Nosotros sabemos la verdad y ya hay gente que está hablando. La Armada no es más como antes porque los padres la quebramos. Por primera vez en la historia en el Día de la Armada hicieron una ceremonia a puertas cerradas», narró Suárez.

«Somos 44 familias con 24 horas para desmentir, como ellos te ponen un tipo hablando las 24 horas del día para encubrirse. Peleamos día a día», remarcó Jorge, y agregó: «Se pierde el ARA San Juan, a estos bolitas le decimos que explotó y todos se van a su casa y queda en el olvido. Pero los bolitas no se fueron a su casa, empezaron a ser querellantes. Según la Armada queda todo entre cuatro paredes, pero eso ya no es así».

Antes de terminar la comunicación, Jorge intentó contar lo que siente al no poder compartir otro momento con su hijo. Desde la cena de las Fiestas que tanto disfrutaban en familia junto con Juan Pablo y Cristian, los hermanos de Germán, hasta una simple charla por teléfono. Más allá de cada palabra expuesta, leer el siguiente testimonio es motivo suficiente para que todos los argentinos reclamemos verdad y justicia en nombre de las 44 almas que no quieren ni deben ser olvidadas.

«Tenés el día para luchar y la noche para llorar. El dolor fue un cuchillo clavado desde el día que desapareció, que te revuelve todos los días las tripas sin cesar y está todo el tiempo con vos. Vas al baño, te sigue, vas a reuniones, te sigue. Es indescriptible e insoportable. Por eso no está en el diccionario el dolor de un padre. Vos nacés sabiendo que tenés que enterrar a tus viejos, no a tus hijos. Por ahí estás bien y te quebrás y las dos horas restantes estás llorando, por más que tengas otros hijos. Y eso es lo que te la da la fuerza para que se haga justicia sobre estos asesinos».