Policiales

Detienen a una mujer y sus dos hijos y hallan el auto desde donde se cree atacaron a Máximo Gerez


La Policía logró la aprehensión de las personas que serían quienes dispararon y mataron al niño de 11 años en el barrio "Los Pumitas"

El fiscal que investiga la balacera en la que fue asesinado el niño Máximo Gerez (11) y resultaron heridos sus tres primos de 2, 13 y 14 años, confirmó hoy la detención de tres personas que, según la principal hipótesis, fueron quienes efectuaron los disparos cuando quisieron atentar contra un sindicado narco del barrio «Los Pumitas», detenido ayer mientras los vecinos destruían y saqueaban su vivienda.

«Hay tres personas detenidas en un allanamiento llevado a cabo anoche», dijo esta mañana el fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos de Rosario a cargo de la causa, Adrián Spelta, quien detalló que los apresados serían quienes dispararon hacia los chicos cuando pretendían cometer un ataque contra integrantes de la banda conocida como «Los Salteños», liderada por Cristian Carlos «El Salteño» Villazón, un sindicado narco del barrio «Los Pumas».

Efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), junto con el fiscal, encabezaron anoche un allanamiento en el que se secuestró un automóvil Toyota Corolla negro, con los vidrios polarizados, en una casa situada en Campodónico al 3200, en el barrio Godoy, ubicado en la zona oeste de Rosario, a unos 10 kilómetros de «Los Pumas», la zona más humilde de Empalme Graneros.

El auto es similar al descripto por los testigos como el utilizado por los autores del crimen de Máximo Gerez, motivo por el cual será sometido a pericias, adelantaron voceros judiciales.

Tras el hallazgo del rodado, los efectivos detuvieron a dos jóvenes y luego a su madre, quien intentó escapar y arrojó un teléfono celular a un terreno baldío cercano, dijeron fuentes policiales.

Esta mañana, en diálogo con radio La Red, Spelta dijo que los detenidos anoche serían quienes dispararon contra los chicos el pasado domingo, cuando quisieron atacar a inegrantes de la banda de Villazón.

«La persona que ayer fue sindicada por los vecinos y aprehendida por personal policial responde o es la cabeza de una de las bandas y hacia ella dirigieron el ataque otras bandas, en principio por una cuestión territorial o por venganza», dijo Spelta, tras asegurar que el trasfondo del enfrentamiento está ligado al narcotráfico.

El fiscal Spelta

El fiscal aclaró que cuando habla de «bandas» se refiere a grupos de vecinos que mantienen «conflictos territoriales menores -ligados a la venta de drogas- y que los terminan resolviendo con mucha más violencia que antes».

«No son bandas que manejan una zona de la ciudad de Rosario, sino que manejan un barrio, y su capacidad de ataque está limitada, pero es muy violenta», describió.

«Cada uno responde a bandas mucho más grandes y funcionan como una especie de franquicia en los barrios», agregó Spelta.

Ayer, cerca de las 13, tras el velatorio e inhumación de los restos de Máximo Gerez, numerosos vecinos atacaron a pedradas y derribaron las paredes de la casa del sindicado narco Villazón, situada en Cabal bis al 1300, donde -aseguraron- funcionaba un búnker de drogas.

Entre los manifestantes se hallaban el padre de Máximo, otros familiares, amigos y vecinos, quienes comenzaron a atacar el frente de la casa precaria, desde la cual, antes de ser detenidos, el sospechoso y sus familiares subieron a una terraza y respondieron con botellazos hacia los manifestantes, por lo que el desorden fue en aumento.

Varios grupos de policías especiales llegaron pocos minutos más tarde y lograron detener al dueño de casa, a dos de sus hijos y a otros familiares que se hallaban dentro de la vivienda, mientras disparaban balas de goma contra los vecinos para dispersarlos.

En cierto momento, la policía se llevó a todos los detenidos y la casa quedó a merced de los vecinos, que con mazas, martillazos y palazos lograron derribar paredes y saquear todo lo que quedaba en el interior.

Mientras la casa era derrumbada, los vecinos aplaudían y «marcaban» otras casas que consideraban que eran utilizadas como kioscos de drogas, que también fueron atacadas e incendiadas.

Máximo Gerez fue asesinado a la 1.30 de la madrugada del domingo 5, cuando participaba de un festejo de cumpleaños en la vereda de un kiosco de Cabal al 1300 bis, en el barrio Los Pumitas, la zona más humilde del barrio Empalme Graneros, en el noroeste de Rosario.

El niño recibió un disparo en la espalda, mientras tres primos -dos varones de 13 y 14 años y una niña de dos años- también sufrieron heridas, por lo que permanecen internados, uno de ellos en estado delicado.

Se trata del cuarto niño asesinado desde el inicio de 2023 en la ciudad de Rosario y localidades vecinas dentro de una lista de 64 homicidios en 66 días.