Por Carlos Duclos

Cuando la maldad humana se pone de acuerdo con la imbecilidad, los resultados pueden ser catastróficos. Tan catastróficos como los efectos de la misma naturaleza, la propia esencia del demonio. Por la conjunción del mal de Hitler y sus discípulos, y la imbécil como ignorante permisividad de buena parte de un pueblo que lo toleró y de un mundo que miró cómplice con el rabillo del ojo, a las cámaras de gas ingresaron millones de inocentes, familias enteras tomadas de la mano, llorando, suplicantes, clamando a Dios, con el Shemá en los labios, que los liberara de semejante tormento, de ese infinito infierno. Incomprensiblemente para la mente humana y para el corazón sensible, la salvación no llegó y así los padres vieron morir a sus pequeños hijos y éstos observaron en los bordes de las fosas comunes como sus madres eran torturadas hasta el último suspiro, hasta la última lágrima de vida.

Quienes hemos meditado en las barracas de Auschwitz, llorando en esos prólogos de tumbas que fueron las barracas, imaginando a esas madres esperando la muerte desarraigadas de su propia sangre, de sus propias almas, de sus amores, no podemos ni comprender, ni tolerar actitudes como la que protagonizaron alumnos y una docente del Colegio Modelo de San Juan. En un video que por estas horas circula en todas las redes y se convierte en un verdadero escándalo, se parodia de manera infame y repudiable la dramática vivencia de los judíos durante el régimen nazi y hasta en un momento se estigmatiza a los discapacitados y homosexuales (ver video).

Si lo que se va a expresar en defensa de esta brutalidad es que se ha pretendido dar a conocer la aberración del nazismo, debe decirse que la pretensión luce pésima y se ha logrado todo lo contrario, banalizando un tema no solo doloroso para judíos, homosexuales, gitanos y cristianos que también fueron masacrados durante el régimen del mal encarnado, sino sensible para esa parte de la humanidad que está harta de frivolidad, mediocridad, violencia, injusticia y negación de valores.

Lo ocurrido en el Colegio “Modelo” de San Juan, no es más que el asomo de la cabeza de una hidra que pulula por todas partes y que ahoga en la imbecilidad, en la ignorancia, en la ausencia de sentido común y de valores, a buena parte de esta humanidad que con sus actitudes sumerge en el lamento a la otra, a la que piensa, a la que obra para el bien y que quiere un mundo mejor a partir de valores sólidos, de ideas y obras sensatas. El 9 que la profesora le puso a estos chicos por su trabajo (¡!) marca claramente el estado en el que se encuentra una gran porción de la humanidad. Sin más palabras.

El destino en los campos de exterminio era la Cámara de Gas o el fusilamiento sobre el borde de las fosas

 

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