El concejal de Unidos cuestionó el proyecto enviado por el Ejecutivo municipal porque considera que deja abierta la posibilidad de autorizar la actividad de manera discrecional
El debate por la regulación de los cuidacoches en Rosario sumó una nueva voz dentro del oficialismo. El concejal Federico Lifschitz reclamó que la actividad sea prohibida en toda la ciudad y sin excepciones, y cuestionó el proyecto de ordenanza enviado por la Intendencia por considerar que habilita al Ejecutivo a autorizarla en determinadas circunstancias.
En diálogo con LT3, el edil sostuvo que la iniciativa debe modificarse para adherir a la legislación provincial y evitar cualquier posibilidad de que un futuro intendente pueda habilitar la actividad por decisión propia.
Para Lifschitz, el principal problema del texto oficialista es que deja abierta una puerta que podría derivar en una legalización encubierta. “Con el proyecto tal como está, un futuro intendente podría autorizar la actividad sin pasar por el Concejo”, advirtió.
El concejal consideró que se trata de un retroceso en una discusión que Rosario lleva más de 20 años. También señaló que ya existen pedidos de excepción y remarcó que una cosa es que el Concejo tenga la posibilidad de rechazarlos y otra muy distinta es que la ordenanza contemple esa facultad para el Departamento Ejecutivo.
Críticas a las multas y al proyecto del Ejecutivo
Lifschitz también cuestionó otros aspectos de la iniciativa municipal. En particular, puso en duda la efectividad de aumentar las multas, que podrían pasar de los 400 mil a los 900 mil pesos.
Según planteó, esas sanciones económicas tendrían escaso efecto práctico porque recaerían sobre personas que, en muchos casos, no cuentan con recursos para afrontarlas.
Otro de los puntos que objetó es la posibilidad de que un inspector convoque a la Policía ante la presencia de un cuidacoches. Para el concejal, esa facultad no necesita quedar establecida en una ordenanza, ya que cualquier vecino puede realizar una denuncia a través del 911.
Además, atribuyó el envío del proyecto a la intención de acelerar su aprobación antes del cierre del año legislativo, cuando restan apenas tres o cuatro sesiones. En ese sentido, cuestionó que no haya existido un intercambio suficiente con el interbloque de Unidos antes de presentar la iniciativa.
El edil aseguró que otros concejales del espacio comparten sus observaciones y que las diferencias ya fueron planteadas en las conversaciones internas.
Prohibición total y herramientas de inclusión laboral
La propuesta de Lifschitz es adherir a la ley provincial y establecer la prohibición de los cuidacoches en todo Rosario, sin habilitar excepciones por decisión del Ejecutivo.
Sin embargo, planteó que la normativa debe conservar herramientas de capacitación e inserción laboral para quienes puedan incorporarse a otras actividades. En ese punto, consideró necesario distinguir entre las personas que realizan la tarea sin conflictos con los vecinos y aquellas que tienen antecedentes, ejercen extorsiones o forman parte de organizaciones delictivas.
Para estos últimos casos, sostuvo que debe intervenir la Justicia y que se trata de personas que deben estar detenidas.
Pese a las diferencias con el proyecto original, el concejal consideró que los cambios que propone son razonables y que existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo para sancionar la ordenanza durante las próximas semanas. La discusión, así, vuelve a exponer distintas posiciones dentro de Unidos sobre cómo abordar una problemática que lleva años en la agenda política y social de Rosario.
