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Cuidacoches en Rosario: la Iglesia pide abordaje social y advierte que prohibir no resuelve el problema


Desde la Pastoral Social señalaron que el fenómeno responde a la exclusión y reclamaron políticas integrales

En medio del debate sobre la regulación o prohibición de los cuidacoches en Rosario, la Iglesia sumó su voz con una mirada centrada en lo social. Fabián Montes, delegado episcopal de la Pastoral Social, expuso la postura institucional y remarcó la necesidad de evitar soluciones simplistas.

Montes explicó que la Iglesia elaboró un documento consensuado dentro de la comisión de Pastoral Social, que fue enviado a legisladores —especialmente a diputados que analizan el tema— con el objetivo de aportar al debate democrático.

“No buscamos confrontar, sino ofrecer ideas que puedan enriquecer la discusión”, sostuvo en declaraciones a LT3, al tiempo que subrayó la complejidad del fenómeno.

Una problemática social de fondo

Desde la Iglesia plantean que el trabajo de los cuidacoches debe entenderse como consecuencia de una problemática estructural más amplia. “Nadie tiene vocación de trapito”, afirmó Montes, y explicó que se trata de personas atravesadas por la exclusión social, la falta de empleo y dificultades económicas.

En ese sentido, advirtió que una eventual prohibición no resolvería el problema de fondo si no se abordan las causas que lo generan. “Si no comprendemos de dónde viene esta situación, no vamos a poder abordarla correctamente”, señaló.

Diferenciar situaciones

El referente de la Pastoral Social también hizo hincapié en la necesidad de no generalizar. Por un lado, reconoció que existen casos de violencia, extorsión o delitos, conductas que la Iglesia condena de manera tajante.

Pero, por otro, remarcó que también hay personas que buscan subsistir mediante un trabajo informal, ofreciendo un servicio a voluntad del automovilista.

“Meter a todos en la misma bolsa no es justo ni efectivo”, concluyó, planteando la necesidad de políticas públicas que contemplen la complejidad del fenómeno.