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Coworking: una modalidad de trabajo que crece cada día


Por Diego Carballido

Con el paso del tiempo y el avance de la tecnología, se modificaron muchas condiciones de  trabajo. Es por esto que, en la actualidad, existen emprendedores y profesionales que pueden cumplir con su tarea diaria en diferentes espacios físicos. Por ejemplo, la modalidad freelance, trabajar por encargo a distancia, permitió que muchas personas puedan tener montada su propia oficina en un espacio de su casa. Sin embargo, la necesidad de conectarnos con otros y otras parece ser vital.

Desde hace un tiempo, funcionan en la ciudad espacios que permiten una modalidad de trabajo que arroja buenos resultados en Estados Unidos y en Europa. Lugares donde se puede cumplir con las obligaciones laborales, pero en compañía de eventuales compañeros de trabajo, aunque técnicamente no lo son. Estos espacios se denominan coworking, es decir, lugares donde se paga un precio acordado, muchas veces más económico que el alquiler de una oficina, y donde se puede asistir periódicamente a cumplir con las obligaciones laborales.

«La idea es compartir», dice Candelaria Surt, una de las administradoras de La Maquinita, un espacio de coworking que cada vez recibe más asistentes. «Las personas llegan desde la mañana temprano, no siempre son las mismas, y comparten los espacios en común, como la cocina o el comedor, y después comienza cada uno con su trabajo” explica Candelaria.

La Maquinita está instalada desde hace un año en la zona de Pichincha y es una franquicia que tiene presencia también en Córdoba y Buenos Aires. Entre sus servicios, se ofrecen tres modalidades distintas de coworking según las necesidades de cada cliente. «Viene gente de sistemas de computación, promotores de seguros, diseñadores digitales y gráficos, abogados y contadores, entre otros. Tenemos mucha diversidad de profesionales porque hay tres formas distintas de estar en La Maquinita, desde una económica con diez accesos al mes, pasando por una intermedia donde ya dispones de un locker y finalmente uno donde tenés un puesto de trabajo fijo”, detalla Candelaria.

La gente se acerca con sus notebook, comparte estos eventuales espacios de trabajo y se relaciona con quien tiene a su lado generando vínculos y redes de trabajo a partir de estos espacios de coworking.

“Si en un momento te surge la necesidad de contratar a un profesional, existe la posibilidad de que esté trabajando en el mismo espacio. Es por esto, que periódicamente se generan eventos para conocernos y ver las ocupaciones de cada uno”, dice Candelaria, y agrega que desde La Maquinita cuentan con un registro de asistentes para generar una base de datos con el objetivo de acercar profesionales y emprendimientos.

«Hay mucha gente que todavía no conoce la metodología de trabajo, por eso pasan y preguntan», aclara Candelaria, porque desde afuera se observa a un grupo de personas concentradas en un ambiente que hasta puede llegar a pasar por un bar. «Mucha gente que antes trabaja en su casa, ahora lo hace en nuestros espacios para salir un poco, conocer gente nueva y cambiar un poco de aire”.

Un club de ideas

Otro de los tantos espacios de coworking que existen en la ciudad es Gran Reactor. Aunque Federico Galuppo, uno de los creadores del emprendimiento, hace una aclaración al respecto: «En realidad, Gran Reactor, es un club de ideas” y amplía: «Si bien tenemos planes tipo coworking, es decir, gente que paga un plan por mes para trabajar en el lugar, también apuntamos a otra cuestión. Buscamos generar el ambiente de un club donde la gente se vincule”. En Gran Reactor durante el día los asistentes desarrollan sus tareas y por la tardecita pueden participar de otras actividades como charlas o shows de música.

Una idea que nació a partir de la iniciativa de cuatro socios provenientes de distintos ámbitos, como la gestión cultural, los comics y las editoriales y la comunicación, hoy en día, se convirtió en un espacio que apunta a que “se genere una sinergia de trabajo”, dice Federico. «Tenemos comodidades que nos diferencian de un bar, por ejemplo, el internet es mucho más rápido, y tenemos un plan donde podés reservar siempre tu mesa, pero todo es en convivencia con otras personas porque no apuntamos a la producción individual». De la misma forma, desde Gran Reactor, también son promotores del ocio creativo, según Federico: “Una idea que va en contra de pensar que la preocupación por el trabajo durante todo el tiempo te hace producir más. Pensamos que, muchas veces, no hacer nada puede influir en que pasen cosas. Por eso, también, mucha gente viene a Gran Reactor a desarrollar su hobby».

Este espacio de coworking, que funciona en pleno centro de la ciudad, también apela a sostener precios populares para que se acerque mayor cantidad de personas. De acuerdo con la visión de Federico “este tipo de lugares son el futuro, y no lo digo porque considere que lo inventamos nosotros, sino porque el concepto de club de ideas va a ser la tendencia en la que van a derivar los bares de la actualidad”.