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Política y Economía

Coronavirus y geopolítica: ¿dónde está parada Argentina en el mundo?


Pandemia, dólar, América Latina, Estados Unidos y política: CLG analizó la actualidad internacional del país con el geógrafo Ezequiel Beer

Por Gonzalo Santamaría

La crisis económica mundial producida por la pandemia no dejó afuera a ninguna nación y los problemas particulares de cada una se profundizaron exponencialmente. Argentina, con el cambio de gobierno, buscó una modificación en su política internacional y se alejó de las formas de Donald Trump para acercarse a los aliados de América Latina, mientras toca puertas en Europa y China. La falta de dólares en el país es una de las urgencias del equipo económico de Alberto Fernández y las exportaciones se ubican como la solución principal a este problema.

CLG dialogó con Ezequiel Beer, geógrafo y analista político de alcance internacional, que ofreció un análisis del posicionamiento del país en el mundo.

Sin titubear. lamentó ver a la Argentina “bastante sola” y que los esfuerzos por hacer de México un aliado económico, se vieron truncados por la influencia de Estados Unidos sobre el país que preside Andrés Manuel López Obrador. A pesar que Brasil es uno de los más influyentes en las exportaciones, Beer identificó un problema “casi personal” entre las ideologías de gobierno y que Chile, otro país limítrofe, sólo se fija en Argentina por la importante frontera que comparten.

“El gran problema es que Argentina tiene una cartera exportadora que Estados Unidos, Canadá y Australia. Entonces hay un conflicto de producción y de divisas”. El geógrafo se mostró poco entusiasmado con la idea de ser el “criadero de chanchos de China” y apuntó a “invertir todos esos recursos económicos en educación e innovación”, aunque planteó que “demora un poco más”.

No obstante, defendió esa idea y se basó en los modelos de Israel, Corea del Sur, Finlandia y Japón “que son exportadores y productores mundiales de conocimiento. Esto genera mucho valor agregado y mano de obra”. Para el analista de 44 años Argentina tiene la posibilidad de incursionar en este concepto, pero debe aplicar un “plan estratégico a 10 años para posicionar como una gran proveedora de conocimiento”.

Explicó también que Argentina en 100 años perdió su título de “granero del mundo” ya que en 1920 las exportaciones nacionales representaban el 3% del comercio mundial y en 2020 sólo representan el 0,4%. Para compararlo con América Latina, definió Beer, los porcentajes actuales representan el 3,2% de la mercancía comerciada a nivel mundial y países como Paraguay o Chile superaron a Argentina en la inserción al comercio internacional. Además, ejemplificó que sólo Italia tiene el mismo porcentaje de exportaciones mundiales que toda la región latina. “Si América Latina tiene una porción marginal, Argentina tiene una aún más debido a que su oferta exportadora no varío en un siglo, más allá de la soja”, esgrimió.

Otro de los conflictos en nuestro país se debe a que los debates políticos se distancian por la famosa grieta entre la izquierda y la derecha, peronistas y antiperonistas, Frente de Todos y Juntos por el Cambio, y así en cada cruce de ideologías que se plantean.

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Según Beer, que mantiene contacto estrecho con analistas internacionales, “la mirada es un proceso de muy profunda decaída política, económico, social y cultural, un país hace 100 años que era inigualable y la pregunta que hace el mundo es ¿Por qué la Argentina está cómo está?”. Sus análisis tienen repercusión en Uruguay, México, Italia, Chile, Rusia, Israel y España.

Las respuestas, explicó el geógrafo, son varias: si Argentina no realizó la reforma agraria, si no se industrializó lo suficiente, si los gobiernos peronistas no incentivaron al trabajo, si el país no quedó bien parado por su posicionamiento en la Segunda Guerra Mundial (se mantuvo neutral hasta 1945) y por eso Estados Unidos apostó en México y Brasil, entre tantas otras.

Este último punto es clave también en la actualidad. No por los aires bélicos sino por las relaciones que mantiene la potencia de Norte América en aquellos países, a los que se ha sumado con marcada presencia Chile y Colombia. Beer contextualizó la injerencia estadounidense en Sudamérica sobre la carrera para conseguir la vacuna contra el coronavirus y sostuvo: “Por eso no entra la vacuna rusa a la Argentina porque no van a permitir jamás que vendan acá a pesar de estar terminada y ya está siendo distribuida en el mundo. Mientras nosotros seguimos esperando a Oxford”.

“Ahí hay un interés geopolítico muy marcado, que pasó casi desapercibido y marca la influencia EE.UU. sobre América Latina”, agregó el analista y negó las afirmaciones que dicen que el país presidido por Donald Trump no le interesa la región. Allí marcó la nueva presidencia del Banco Interamericano para el Desarrollo (BID) a cargo de Mauricio Claver-Carone, antes asesor del presidente estadounidense: “Va a ser muy complejo para los países progresistas o no neoliberal tener un proyecto propio por fuera de lo que dictamina los Estados Unidos”.

Por último, negó que las elecciones en el país anglosajón cambien la relación que existe con Argentina y remarcó que desde los años 60, la política internacional está comandada más allá del presidente. “Ya lo dijo Perón son dos derechas una con un tinte light y otra más fuerte”, cerró Ezequiel Beer.