Policiales

Córdoba: mató a tiros a su hija, agredió a su ex pareja y se suicidó tras una discusión


El hecho ocurrió en una casa situada en la calle General Paz al 3000 del barrio Alta Córdoba

Un hombre mató hoy a tiros a su hija de 24 años, agredió a su ex pareja que tenía un botón antipánico y se suicidó, tras una discusión en una vivienda de la capital cordobesa, informaron fuentes judiciales.

El hecho ocurrió esta mañana en una casa situada en la calle General Paz al 3000 del barrio Alta Córdoba, en la capital provincial.

Fuentes judiciales informaron a Télam que el agresor, identificado como Ricardo Bottone (60), esperó a las víctimas en la puerta de la casa de las víctimas, su expareja llamada Mercedes Martínez y la hija en común que tenían, Milagros.

Durante una discusión en la vía pública, el hombre agredió a Martínez, quien sufrió un corte en el cuero cabelludo e ingresó con un arma de fuego a la vivienda.

Según las fuentes, Bottone efectuó algunos disparos, uno de los cuales impactó en el abdomen de su hija.

Tras el ataque, el hombre se suicidó de un balazo en la cabeza en el patio de la casa y las mujeres fueron trasladadas al Hospital de Urgencias, donde Milagros falleció como consecuencia de las lesiones sufridas.

En tanto, su madre fue atendida y dada de alta dado que su estado de salud no revestía gravedad.

Los investigadores determinaron que en 2021 la mujer lo había denunciado en el Juzgado de Familia de Córdoba por violencia económica y un juez le dictó a Bottone una restricción de acercamiento.

Sin embargo, el año pasado incumplió la perimetral y ordenaron un allanamiento en la casa del acusado, a quien le secuestraron una escopeta y un rifle de aire comprimido.

Ante esa situación, el juzgado le volvió a dictar una prohibición de acercarse y le entregó a la expareja un botón antipánico, mientras que también en 2022 la hija radicó una denuncia contra su padre por el delito de «amenazas».

El femicidio de Milagros es investigado por una fiscalía de violencia familiar que procuraba determinar fehacientemente la mecánica del ataque.