Quienes protestan exigen la caída del régimen militar y que se anulen los comicios previstos para el 12 de diciembre

Miles de personas salieron este viernes a la calle de la capital de Argelia para exigir la caída del régimen militar y la anulación de las elecciones presidenciales previstas para el 12 de diciembre pese al incremento de los arrestos, en la semana 41 de protestas en el país norafricano.

En un ambiente festivo, los manifestantes desbordaron las principales arterias del centro de Argel vigilados por un enorme dispositivo de seguridad con más de un millar de agentes antidisturbios, gendarmes y policías, mientras que los autos bloquearon gran parte de las veredas en previsión del «tsunami humano» conocido como Hirak (protesta popular).

Horas antes, cerca de una veintena de personas fueron detenidas, informó la agencia de noticias EFE citando fuentes de seguridad.

Al igual que en jornadas precedentes, las banderas nacionales y los carteles denuncian un «Estado militar» y en favor de un sistema político plenamente civil se mezclaron con críticas al general Ahmed Gaid Salah, jefe del Ejército y hombre fuerte de Argelia desde que en abril pasado contribuyó a la dimisión forzada del veterano presidente Abdelaziz Bouteflika.

Los manifestantes reclamaron, asimismo, la liberación de los cientos de ciudadanos detenidos desde junio pasado, entre los que figuran importantes figuras del Hirak como el héroe de la guerra argelina Lajdar Buregaa o el activista político Karim Tabbou.

En una resolución aprobada el jueves, el Parlamento Europeo condenó «enérgicamente las detenciones arbitrarias e ilegales, así como la prisión, los ataques e intimidación de periodistas, sindicalistas, abogados, estudiantes, defensores de los derechos humanos y de manifestantes pacíficos».

En repuesta, el gobierno argelino denunció una «injerencia flagrante en sus asuntos internos» y un «desprecio» de las instituciones argelinas.

«El Parlamento Europeo, por instigación de un grupo heterogéneo de diputados, osó tomarse la libertad de decidir sobre el proceso político en curso en nuestro país, en el momento en que los argelinos van a elegir, como cualquier democracia y con transparencia, un nuevo presidente de la República», precisó en un comunicado la Cancillería argelina.

En este contexto, a dos semanas de los comicios y en medio de campaña electoral marcada por las llamadas al boicot del movimiento popular, se incrementó la represión y además se produjeron varios episodios de enfrentamientos y violencia como el que ocurrió esta semana en un acto del ex primer ministro Ali Benflis, uno de los cinco candidatos en los próximos comicios.

Benflis es uno de los favoritos junto al también ex primer ministro Adelmejid Tebboune.

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