Tres recomendaciones para mejorar tus horas de sueño y poder rendir mejor durante tus actividades diarias

Las claves para solucionar cualquier problema relacionado con el sueño, desde el insomnio hasta el madrugar, pasando por el estrés nocturno o un descanso insuficiente, partiendo de una base teórica fundamentada en la investigación científica sobre la fisiología del sueño y la vigilia para a continuación ofrecer unas rutinas sencillas que faciliten un buen descanso y un mejor despertar.

Para levantarnos bien, con vitalidad, lo primero es conseguir un descanso óptimo por la noche, cosa que para el investigador japonés tiene más que ver con la calidad del sueño que con la cantidad. Tres claves.

1. Potenciá la calidad de tu sueño. El método para lograr un sueño reparador pasa por darse un baño caliente unos 90 minutos antes de acostarse para aumentar la temperatura corporal y que luego vaya ajustándose para acoplarse a nuestro primer ciclo de sueño. Y como la calidad del sueño se ve inducida por una disminución gradual de la temperatura interna, el investigador insta a usar un pijama transpirable y no usar muchas mantas ni abrigarse mucho. ¡Y mucho menos acostarse con medias! De hecho, la ciencia asegura que para la salud es mejor dormir en una habitación fría.

2. Programá dos alarmas. Para mejorar nuestro despertar, se recomienda programar dos alarmas: una 20 minutos antes de la hora a la que nos tenemos que levantar y otra a la que sonaría normalmente el despertador. El método y el intervalo de 20 minutos se basa en el conocimiento de que la fase REM del sueño (sueño más ligero, con movimientos oculares y sueños) es más larga por la mañana y en el hecho de que el cambio de la fase no REM a la REM ocurre en un plazo de unos 20 minutos. Y es que despertarse en una fase u otra del sueño afecta cómo nos despertamos.

3. Despertá con luz natural. Nuestros ojos están equipados con proteínas sensibles a la luz que, cuando se activan, controlan la liberación de la melatonina, que es la hormona que regula sueño y vigilia. La luz del sol es un interruptor poderoso, que afecta a nuestro reloj biológico y le da la orden de comenzar el día. Hay que dejar las cortinas o la persiana parcialmente abiertas durante la noche.

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