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¿Cómo tratar la fobia social?


La fobia social, también conocida como ansiedad social, puede darse en situaciones tan comunes como una conversación, al preguntar algo a un extraño, al sentirnos observados mientras comemos o si impartimos una charla

La fobia social es un trastorno de ansiedad en el que la persona siente un miedo irracional a interactuar con otros. La persona teme ser evaluada de forma negativa por los demás, ya sea porque examinen, juzguen, rechacen o humillen su conducta.

La fobia social, también conocida como ansiedad social, puede darse en situaciones tan comunes como una conversación, al preguntar algo a un extraño, al sentirnos observados mientras comemos o si impartimos una charla.

 

Síntomas y prevalencia de la fobia social

Los principales síntomas de la ansiedad social son los siguientes:

  • Experimentar dificultad a la hora de hablar
  • Sentir una falta de concentración en el discurso
  • Sudoración excesiva
  • Temblores
  • Taquicardias
  • Sequedad de boca
  • Ruborizarse

La prevalencia estimada varía en función del área geográfica estudiada. Encontramos grupos de población en los que apenas está presente, con un 0,5 %, y sociedades con un 7 % de presencia, como la estadounidense. De media, se estima que entre un 2 % y un 5 % de adultos padece fobia social.

 

Tratamiento de la fobia social

Existen diferentes formas de tratar la ansiedad social. Las más frecuentes son el abordaje con fármacos, la psicoterapia y una combinación de ambos.

Entre los fármacos, los más prescritos son los siguientes:

-Inhibidores de la recaptación de la serotonina (ISRS): son el tratamiento de elección para tratar la fobia social. La paroxetina es el que ha demostrado una mayor eficacia, sobre todo en personas que presentan además un trastorno de angustia, depresión o un trastorno obsesivo compulsivo.

-Benzodiazepinas: algunas de ellas son el alprazolam, el clonazepam y el bromazepam. Dado sus efectos secundarios, como la sedación, la ataxia y las alteraciones cognitivas, no son de elección.

-IMAO: antes de la aparición de los ISRS, la fenelzina era el tratamiento más recetado, con hasta un 70 % de respuesta positiva. Debido a sus importantes efectos secundarios no es una opción actual.

-Betabloqueantes adrenérgicos: el propanolol y el atenolol son recetados para controlar los síntomas vegetativos, como los temblores, la taquicardia o la sudoración. Se administran entre 60 y 90 minutos previos a la situación ansiógena.

Psicoterapia

La fobia social puede tratarse desde diferentes tipos de enfoques. El más estudiado es el cognitivo conductual, con muy buenos resultados tanto a corto como a mediano y largo plazo.

Este tipo de terapia ayuda a las personas a cuestionarse sus pensamientos más sesgados y a actuar de forma más funcional ante una situación que produzca miedo, como puede ser hablar con desconocidos o exponerse a situaciones incómodas.

Las técnicas cognitivo conductuales más utilizadas para tratar la ansiedad social son las siguientes:

-Reestructuración cognitiva.
-Exposición.
-Relajación.
-Entrenamiento en habilidades sociales.

Hay una cierta superioridad de la terapia combinada respecto a los tratamientos monoterapia en los que se prescriben únicamente fármacos o psicoterapia. Sin embargo, las limitaciones de los estudios analizados (D’Alessandro et al. 2013) no permiten extraer resultados concluyentes.

Ello es debido a diferentes factores:

-En varios estudios los medicamentos administrados no fueron el tratamiento de elección para la fobia social.

-Las terapias psicológicas variaban en los diferentes estudios examinados.

-Las muestras de pacientes evaluados fueron muy heterogéneas.

Por lo tanto, se recomienda regirse por el principio de cautela antes de sacar conclusiones y extrapolar los resultados a todas las posibles combinaciones entre psicoterapia y fármacos.

Otras psicoterapias

Aunque la terapia cognitivo conductual es efectiva, no todas las personas responden bien a ella. Esto no supone un gran impedimento, ya que existen multitud de terapias que también pueden resultar eficaces. Entre ellas destacan las siguientes:

-Psicoterapia psicoanalítica: se centra en trabajar las necesidades psicológicas básicas de apego y aprobación de la persona que sufre fobia social.

-Terapia de apoyo: su objetivo es promover seguridad en el paciente, trabajando la aceptación, la consideración, el afecto y la comprensión.

-Terapia interpersonal: se focaliza en mejorar la vida interpersonal del paciente.

A la hora de escoger un tipo de psicoterapia es importante que conozcamos los principios fundamentales sobre los que se basa. Ello evitará expectativas frustradas y optar de entrada por un método con el que nos sintamos cómodos.

Conclusiones acerca de la fobia social

La ansiedad social es un trastorno que puede ser muy limitante, puesto que los seres humanos interactuamos con otras personas en multitud de ámbitos de la vida.

Sin embargo, las personas que la padecen pueden beneficiarse de los tratamientos actuales disponibles y reducir significativamente sus síntomas. Los estudios demuestran cómo pacientes con altos niveles de fobia social disminuyen su malestar.

Si manifiestas una incomodidad muy pronunciada en las interacciones sociales, no dudes en buscar ayuda. Un especialista en salud mental puede contribuir a aminorar tus síntomas más intensos y a relacionarte con otros de manera más adecuada.