Un relevamiento de la Federación de Comercio e Industria de Rosario registró una caída del 7,5% interanual y del 3,5% respecto de julio
El comercio rosarino volvió a mostrar números negativos durante agosto y el retroceso de las ventas encendió nuevamente las alarmas entre los empresarios del sector. De acuerdo con el último relevamiento del Observatorio Económico de la Federación de Comercio e Industria de Rosario (FECOI), la actividad cayó un 7,5% en comparación con agosto de 2025 y también registró una baja del 3,5% frente a julio.
Uno de los datos que mejor refleja la situación es que seis de cada diez comercios consultados tuvieron menores ventas durante agosto. En concreto, el 60% de los establecimientos relevados informó una caída respecto del mes anterior, mientras que el 24% consiguió mejorar su nivel de actividad y el 16% mantuvo sus ventas sin modificaciones.
En el promedio general, el informe calculó un descenso mensual del 3,5%, producto de la combinación entre los comercios que redujeron sus operaciones y aquellos que lograron sostener o incrementar sus ventas.
El consumo sigue sin reaccionar
La debilidad de la demanda también quedó expuesta durante una fecha tradicionalmente importante para los comercios: el Día del Niño.
Según el relevamiento, el 56% de los establecimientos consultados tuvo un resultado negativo durante esa jornada, una señal que vuelve a poner el foco sobre el comportamiento de los consumidores.
Desde el sector comercial observan que las familias continúan condicionadas por sus ingresos y deben priorizar gastos, lo que termina impactando sobre la cantidad de compras y sobre el volumen de consumo.
Así, aun en fechas que habitualmente funcionan como motores para determinados rubros, el movimiento comercial no consigue recuperar los niveles esperados.
Impuestos y costos, otra preocupación
A la dificultad para incrementar las ventas se suma un escenario de costos que continúa afectando los márgenes de los comerciantes.
Entre los principales factores que presionan sobre la rentabilidad aparecen la carga impositiva, los alquileres, los servicios y los costos financieros.
El problema se produce, de acuerdo con el diagnóstico del Observatorio, por una doble vía: por un lado, los comercios enfrentan una demanda más débil y, por otro, deben sostener una estructura de gastos que limita cada vez más el margen disponible.
En este contexto, para muchos establecimientos vender más no necesariamente implica una mejora proporcional de la rentabilidad, debido al peso que tienen los costos fijos y financieros.
Las billeteras virtuales ya superan a las tarjetas
El estudio también permitió conocer cómo continúan cambiando los hábitos de pago en los comercios rosarinos.
Las transferencias bancarias y billeteras virtuales concentran el 51% de las operaciones, convirtiéndose en la principal modalidad utilizada por los consumidores.
Las tarjetas de crédito aparecen en segundo lugar, con el 27% de las operaciones, mientras que las tarjetas de débito representan el 14%. El efectivo, en tanto, quedó reducido al 8%.
El avance de los medios de pago digitales facilita las operaciones y disminuye el uso de dinero en efectivo, aunque también genera nuevos costos para los comerciantes. Entre ellos aparecen las comisiones, los gastos financieros, los plazos de acreditación y el impacto de las distintas promociones bancarias.
Qué reclama el sector comercial
Frente a este escenario, el Observatorio Económico de Rosario considera que la recuperación de la actividad requiere una mejora de las condiciones que enfrentan tanto los consumidores como los comerciantes.
El sector plantea la necesidad de fortalecer el mercado interno, reducir la presión impositiva y los costos financieros y avanzar hacia tarifas más accesibles.
Los números de agosto vuelven a mostrar, de esta manera, una combinación que preocupa al comercio rosarino: menos ventas, un consumo que todavía no logra recuperar fuerza y una estructura de costos que continúa condicionando la rentabilidad.
El desafío para los próximos meses será lograr que la actividad comercial pueda recuperar volumen sin que ese crecimiento quede absorbido por el peso de los costos que enfrentan los establecimientos.
