Opinión
Política y Economía

Opina Carlos Duclos

Bonfatti: un socialista más peronista que algunos peronistas


Por Carlos Duclos

Que algunos dirigentes gremiales y políticos peronistas en el pasado y hoy mismo hayan rescatado el accionar de funcionarios socialistas en la provincia de Santa Fe no es casualidad, es la consecuencia de políticas que indudablemente beneficiaron al trabajador. Puede nombrarse entre tales funcionarios socialistas a Antonio Bonfatti como gobernador de la provincia en el pasado y como presidente de la Cámara de Diputados hoy.

Por eso comienzan a circular ahora los comentarios de peronistas que dicen que lo apoyarán a Bonfatti. Bueno, no son los únicos, dicen que Corral tuvo que escuchar a un conocido dirigente radical de Rafaela, Luis Telesco, decir que lo votaría al candidato del Frente Progresista.

Las políticas del socialismo, con sus errores y aciertos, casi siempre fueron consecuentes con la satisfacción de los intereses de los trabajadores provinciales. El socialismo logró y ejecutó lo que aún es un deseo en la órbita nacional: el 82 por ciento móvil para los jubilados; respetó en las paritarias, en cuanto lo permitió la situación económica del país, los intereses salariales de los trabajadores. Hace un tiempo, Sergio Romero, secretario general de la Unión Docentes Argentinos (UDA) lo dijo sin vueltas: “Me van a criticar por lo que voy a decir, pero lo he dicho muchas veces y lo voy a sostener, es un gobierno socialista que actúa como peronista, ha dado muchas reivindicaciones para los trabajadores…”. No hay por qué criticarlo, todo lo contrario,  porque cuando un dirigente opositor habla bien del oficialismo por sus políticas, se está en presencia de dirigentes serios y maduros que piensan en la Patria. No es usual semejante grandeza en el país.

El socialismo, por otra parte, ha sostenido un principio caro a lo trabajadores: las empresas del Estado no pueden ser privatizadas porque es perjudicial no solo para los trabajadores, sino para la sociedad. Queda demostrado con muchas privatizaciones realizadas en el pasado por funcionarios ¿peronistas?

El socialismo, por lo demás, ha tenido en cuenta la situación sanitaria de las personas excluidas y postergadas, al brindarles una salud pública gratuita y de excelencia como la que existe en Santa Fe. Sin contar el apoyo a economías familiares y a emprendedores.

¿De quién es la responsabilidad de combatir el narcotráfico?

Se hace caer sobre las espaldas del gobierno del Frente Progresista la situación de inseguridad que se padece. Es cierto, hay inseguridad. La hay en todo el país, y quien conoce la situación en Córdoba, Buenos Aires y provincias del centro argentino (donde la densidad demográfica es mayor) sabe que el flagelo preocupa en toda esa región.

Y también es cierto que hay algo que no se dice, un par de preguntas que no se formulan y que cuando se hace pocos quieren responder: ¿por qué el auge de la delincuencia? Porque hay pobreza y exclusión y porque hay narcotráfico, que es el padre y la madre del delito en un país empobrecido. Y el otro interrogante: ¿a quién corresponde combatir a estos flagelos? Al Estado nacional, porque las políticas económicas las establece la Nación “y al narcotráfico le corresponde combatirlo al gobierno nacional”, es un delito de orden federal.

Pero claro, las necesidades políticas, al amparo del desconocimiento de la gente, hacen que se responsabilice a los gobiernos provinciales, en este caso santafesino.

En un país en donde no hay trabajo, los jóvenes, lamentablemente, encuentran una salida laboral en el tráfico chico, mientras muchos adictos pobres salen a robar “para poder comprar la merca”. Y como el Estado nacional históricamente hace poco y nada, el delito avanza por todas partes. Pero de esto no se habla, o se habla poco. No conviene.

Difamación y balacera

Paradójicamente, al entonces gobernador Antonio Bonfatti, durante cuya gestión se combatió a las mafias, se lo calumnió (junto a otras figuras) y se lo difamó. No es extraño, es la vieja estrategia de la mafia cuando alguien molesta. Quien ha recorrido los ámbitos penales conoce bien aquello de “plantar pruebas para perjudicar al inocente”. En el caso de Bonfatti no se plantó nada, se hizo correr un rumor. Con eso bastó para que una parte inocente de la sociedad comprara el burdo chisme, la vil operación política contra el hombre a quien le balearon su casa y estuvo a punto de perder a su familia.

Por eso hay peronistas hoy que sin hacerlo público apoyan a Bonfatti, porque como sugirió Romero: es más peronista que algunos “peronistas”.

El miedo a los fantasmas

Bajo cuerda, en el café, durante una charla informal, “en off”, como suele decirse, no son pocos los dirigentes que confiesan el temor a algunos fantasmas, a que algunos “peronistas” (entre comillas) hagan volar la Caja de Jubilaciones Provincial, o vuelvan a privatizar las empresas del Estado, o…

Por eso se escucha decir familiarmente en las mesas de café: “Antonio, es más peronista que algunos de nosotros”.