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Bielorrusia: Lukashenko defendió el polémico desvío de un avión de pasajeros


El presidente acusó a los líderes europeos de librar una "guerra híbrida" para "estrangular" a su nación al ordenar nuevas sanciones

El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, defendió su decisión de obligar a aterrizar a un avión de pasajeros en su país y acusó a los líderes europeos de librar una «guerra híbrida» para «estrangular» a su nación al ordenar nuevas sanciones en su contra por desviar el vuelo y detener un periodista opositor que se encontraba a bordo.

En una intervención ante legisladores y funcionarios y en sus primeras declaraciones públicas sobre el incidente del domingo pasado, Lukashenko reafirmó que las autoridades desviaron el avión por una amenaza de bomba contra el vuelo de la aerolínea europea Ryanair, que iba de Grecia a Lituania.

El avión fue escoltado por un caza bielorruso MiG-29 y aterrizó de emergencia en el aeropuerto de Minsk, la capital bielorrusa, pero las autoridades dijeron después que no encontraron ninguna bomba en el aparato. A bordo viajaba el activista opositor bielorruso Roman Pratasevich, quien tenía pedido de captura en su país y fue detenido tras el aterrizaje junto a su novia.

«Actué de manera legal, protegiendo a las personas de acuerdo con las reglas internacionales», sostuvo Lukashenko, de 66 años, quien ha gobernado la exnación soviética con mano de hierro durante más de un cuarto de siglo. Agregó que existía un grave riesgo de seguridad, dado que el avión volaba cerca de una planta de energía nuclear y que ordenó que los sistemas de defensa aérea estuvieran en alerta. «Tenía que proteger a la gente, estaba pensando en la seguridad del país», aseguró, citado por la agencia de noticias AFP.

Sin embargo, los líderes de la Unión Europea, reunidos en una cumbre en Bruselas, tacharon de «piratería» la decisión de desviar el avión, prohibieron a las aerolíneas bielorrusas el uso del espacio aéreo y los aeropuertos del bloque de 27 naciones e instaron a las aerolíneas europeas a evitar el espacio aéreo de Bielorrusia. Además, acordaron más sanciones contra funcionarios vinculados al desvío y empresas que apoyan al Gobierno bielorruso.

Bielorrusia afirma cumplió las normas al detener avión de Ryanair

Lukashenko respondió diciendo que «los malvados» de dentro y fuera del país» cambiaron sus métodos de «atacar al Estado». «Por eso pasaron de organizar disturbios a tratar de estrangularnos (…) Ya no es solo una guerra de información, es una guerra híbrida moderna y debemos hacer todo lo posible para evitar que se convierta en un conflicto candente», expresó.

El político viene enfrentando una presión sin precedentes desde agosto de 2020, cuando ganó las elecciones generales para un sexto mandato consecutivo y generó meses de protestas callejeras organizadas por sectores que lo acusan de fraude. Las manifestaciones fueron fuertemente reprimidas y más de 35.000 personas fueron arrestadas desde que comenzaron las protestas.

Pratasevich, quien abandonó Bielorrusia en 2019, se ha convertido en uno de los principales enemigos de Lukashenko al desempeñar un papel clave en la organización de las protestas poselectorales, a las que convocaba desde Nexta, un popular canal de Telegram que él mismo fundó.

Tras su detención, Pratasevich apareció el lunes a la noche en un breve video difundido por la televisión pública local en el que dice haber empezado a confesar algunos de los cargos de los que se lo acusa, por los que podría enfrentar hasta 15 años de cárcel. Un funcionario de la ONU expresó preocupación por su bienestar, al señalar que su aparición probablemente no fue voluntaria y que parecía tener moretones en la cara.

Lukashenko amenazó con tomar represalias contra la UE debilitando sus controles fronterizos para detener la migración ilegal y el tráfico de drogas con destino a Occidente. Además, el primer ministro, Roman Golovchenko, advirtió que podrían detener los envíos de carga de Occidente que pasan por Bielorrusia.

Lukashenko y sus aliados ya eran objeto de una serie de sanciones de Occidente por la represión de las protestas que siguieron a su reelección. Rusia, aliado de Lukashenko, ha defendido las acciones de Bielorrusia respecto del avión.