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Baja la inflación, pero persisten la caída del salario, el empleo y el consumo


Un estudio del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía sostiene que la desaceleración de los precios convive con un fuerte ajuste sobre los ingresos, el mercado laboral y la actividad productiva

La inflación continúa desacelerándose en Argentina, pero ese proceso no se traduce, por ahora, en una recuperación del poder adquisitivo ni de la actividad económica. Esa es la principal conclusión del último informe elaborado por el Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), que analiza la evolución de la economía durante junio y advierte sobre el impacto del ajuste en salarios, empleo, consumo e inversión.

Según el documento, la inflación de mayo fue del 2,1%, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,2%, una cifra sensiblemente inferior a la registrada durante 2024. Sin embargo, el centro de estudios sostiene que la estabilización de los precios aún no logró mejorar las condiciones económicas de la población.

Salarios por debajo del inicio de la gestión

El informe señala que los ingresos reales continúan por debajo de los niveles registrados al comienzo del gobierno de Javier Milei.

De acuerdo con los cálculos de MATE, los trabajadores del sector público acumulan una pérdida del 22% del poder adquisitivo, mientras que los asalariados privados registran una caída cercana al 8% respecto de diciembre de 2023.

El estudio estima que esa reducción salarial implicó una transferencia de ingresos equivalente a 67,1 billones de pesos constantes desde los trabajadores hacia otros sectores de la economía.

Jubilaciones con fuerte pérdida de poder de compra

El documento también advierte sobre el deterioro de los ingresos previsionales. Según el relevamiento, la jubilación promedio perdió un 24% de poder adquisitivo, mientras que quienes perciben el haber mínimo registran una caída cercana al 30% en términos reales desde el inicio de la actual administración nacional.

Consumo, inversión y empleo continúan en retroceso

El informe sostiene que el menor poder de compra impacta directamente sobre el consumo.

Las ventas en supermercados volvieron a mostrar caídas interanuales durante los últimos meses, mientras que la inversión privada también perdió dinamismo, especialmente en la adquisición de maquinaria nacional.

En el mercado laboral, MATE calcula que desde diciembre de 2023 se destruyeron más de 319.000 puestos de trabajo registrados, de los cuales 216.000 corresponden al sector privado.

Además, el estudio señala que la informalidad laboral ya alcanza al 44,2% de las personas ocupadas y que el número de desocupados supera 1,1 millón en los principales aglomerados urbanos.

Más endeudamiento de los hogares

Otro de los puntos destacados del informe es el crecimiento del endeudamiento familiar. Los investigadores advierten que aumentó la morosidad tanto en préstamos personales como en tarjetas de crédito, especialmente en entidades financieras no bancarias, donde los niveles de incumplimiento superan ampliamente los registrados en los bancos tradicionales.

Ajuste fiscal y financiamiento externo

El análisis también atribuye buena parte del escenario económico al ajuste aplicado sobre las cuentas públicas.

Según MATE, durante los primeros cinco meses del año el Estado redujo el gasto en áreas como jubilaciones, salarios públicos, obra pública, programas sociales, subsidios y educación, acumulando un ahorro estimado en 149 billones de pesos constantes.

Al mismo tiempo, el informe advierte que el actual esquema económico depende cada vez más del endeudamiento para sostener el equilibrio financiero y cambiario.

De acuerdo con los cálculos del centro de estudios, desde noviembre de 2023 la economía real generó algo más de 52.000 millones de dólares, mientras que la economía financiera demandó más de 81.000 millones, una diferencia que habría sido cubierta mediante nueva deuda pública y privada superior a 40.000 millones de dólares.

Para MATE, el escenario actual muestra una economía que logró reducir significativamente la inflación, aunque todavía sin traducir esa mejora nominal en una recuperación sostenida del empleo, los salarios, el consumo y la actividad productiva.