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Opinión: «La economía (que iba a subir como pedo de buzo) no arranca»


Por Diego Añaños – CLG

Si hay algo que caracteriza a la personalidad de Javier Milei es la compulsión obsesiva que lo lleva a la hipérbole. Nunca se anda con chiquitas. Sus discursos son grandilocuentes y sus frases son siempre majestuosas, faraónicas. “Vamos a dolarizar la Economía”, “Vamos a eliminar el Banco Central”, “Amo ser el topo, soy el que destruye el Estado desde adentro”, “Soy el general AnCap (por anarco capitalista). Vengo de Liberland, una tierra creada por el principio de apropiación originaria del hombre (…) Mi misión es cagar a patadas en el culo a keynesianos y colectivistas hijos de puta”, “El Papa es el representante del Maligno en la Tierra”, “La venta de órganos es un mercado más”, “Me enorgullece ser el presidente más sionista del mundo”, etc. Parece que el Javo está convencido de que el sólo hecho de que algo salga de su boca, pudiera transformar la Realidad. Como dice Ruggeri: “un crá”.

Y claro, sus fedayines, para no ser menos, se suelen colgar de las patillas presidenciales y, amparados en la regla que sostiene que el tres habilita, se despachan irresponsablemente con promeses incumplibles. Total, ya quedó demostrado que eso de que nadie resiste un archivo es una mentira más del populismo. A comienzos de mayo de este año, Luis Caputo afirmó: “Entramos en un proceso virtuoso, en el cual, los próximos dieciocho meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”. Según el ministro, a partir del quinto mes del año se encenderían los motores de la economía, impulsados por tres tractores: la concesión de rutas nacionales, la puesta en vigencia de la reforma laboral, y una fuerte adhesión a la ley de inocencia fiscal. Bueno, parece que la promesa va a tener que esperar, según surge de los datos publicados este miércoles por el INDEC, y que configuran el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE). Efectivamente en la medición intermensual, el nivel de actividad de mayo registró una caída del 0,5%. La variación interanual, por su parte, fue positiva, pero de un 0,2% (si una quinta parte del 1%). El número es insignificante, y no alcanza para sostener la hipótesis del despegue. Sólo para verlo en perspectiva, es como si a un salario de un millón de pesos, le hubieran aumentado, dos mil pesos.

Como venimos comentando en los últimos meses son sólo tres los sectores que vienen sosteniendo la economía. Y decimos sosteniendo, porque todavía no es posible hablar de crecimiento. Esto se debe fundamentalmente al comportamiento de serrucho que viene registrando la actividad económica. Hay meses de crecimiento, meses de caída, con una leve tendencia positiva que se explica fundamentalmente por la evolución marcada de las finanzas, el sector agropecuario y el sector energético. Esto configura un comportamiento claramente desigual de los diversos sectores que componen la matriz productiva. Sin embargo, esa misma desigualdad se reproduce dentro de los mismos sectores.

Sólo por dar un ejemplo, esta semana se conocieron los resultados de la encuesta Deuda y Trabajo, y los mismos arrojan que el 80% de los trabajadores del sector energético están endeudados. El dato relevante es que el endeudamiento del personal en uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina, está destinado en un 33% a cubrir gastos cotidianos (alimento, servicios, indumentaria), en un 27% para saldar deudas de alquileres o expensas, y un 26% se destina a cubrir gastos de tarjetas de crédito. Ah, el 37% de los deudores ya presenta atrasos en los pagos. Empresas que se enriquecen mientras que los trabajadores penan.

Evidentemente, alguien se olvidó de ponerle gasoil a los tractores. Desde Fernando de la Rúa sabemos que no basta con dar buenas noticias para que la actividad económica se reanime. Además, hay que tener en cuenta que el factor tiempo es fundamental. Por un lado, el impacto de las obras de las rutas nacionales va a tardar un tiempo en evidenciarse. Recién ayer a la tarde se abrió el segundo sobre, correspondiente a las ofertas económicas de los 21 oferentes que presentaron 48 propuestas para la concesión de 8 tramos estratégicos. El plan apunta a la modernización, operación y mantenimiento de más de 3.900 kilómetros de corredores viales, pero recién se encuentra en los trámites preliminares para la adjudicación. Por otro lado, si bien la reforma laboral, genera algunos incentivos formales para la contratación de personal, no modifica las condiciones estructurales de una economía que no termina de salir de una profunda crisis productiva. Finalmente, y más allá de los discursos, la ley de inocencia fiscal no tuvo el impacto esperado por el gobierno, que ya está en los aprontes el proyecto de Inocencia Fiscal II, para tratar de sacar a los tenedores de dólares del circuito informal de su situación de aversión al riesgo argentino. Un peligro que, por otro lado, los mercados globales perciben y que llevaron a un nuevo salto del Riesgo País sobre el fin de la semana, y que lo ubicaron nuevamente en la zona de los 450 puntos.

La del estribo. Venimos insistiendo en la pésima elección por parte del gobierno del nuevo vocero presidencial. En muy pocas apariciones ya es una colección de desaguisados y papelones. Sinceramente, y como dicen los pibes, me da cringe. Adrián Ravier ha conseguido hacer olvidar las peripecias del caso Adorni, trayéndonos un circo de tres pistas en el que no para de meter la pata y hacer el ridículo. En su última presentación pública ensayó una respuesta a la requisitoria del un periodista, y en medio de la exposición se detuvo y confesó: “Perdón, está mal la respuesta. Era una respuesta a otra pregunta”. Chan!!! Es decir, no sólo el vocero presidencial lee las respuestas, sino que además, y evidentemente, conoce las preguntas que le van a hacer de antemano y recibe las respuestas guionadas.

Honestamente, esto supera toda mi capacidad de asombro. Les confieso que nunca pensé que iba a decir esto, pero: volvé, Manuel, te perdonamos.