Tecnología

Código indescifrable

Avance clave para internet cuántico


Científicos austríacos consiguieron un avance fundamental para el futuro Internet cuántico, al haber logrado establecer una comunicación cuántica con código indescifrable entre cuatro participantes activos en una red, según un estudio publicado en la revista Nature. 

La computación cuántica es el futuro: se trata de máquinas que serán infinitamente más potentes que las actuales y que podrán romper las encriptaciones de las que se dispone hasta ahora, incluso en casos tan complejos como el comercio electrónico y la generación de monedas electrónicas mediante cadena de bloques (blockchain) como el bitcoin, según un cable de DPA. 

Hasta ahora sólo se había conseguido este tipo de comunicación cuántica entre dos participantes. 

La clave del avance alcanzado por equipo del físico experimental Rupert Ursin, del Instituto de Óptica Cuántica e Información Cuántica de la Academia de Ciencias Austríaca en Viena, es que el número de participantes es ampliable a todos los que sea necesario. 

Por ello, este procedimiento representa «una arquitectura cuántica plenamente conectada» que se podría aplicar a Internet, defienden los investigadores. 

La criptografía cuántica garantiza la absoluta confidencialidad de la información transmitida, dado que su seguridad descansa en las bases de la mecánica cuántica, por lo que es físicamente imposible romperla. 

La física cuántica permite crear dos claves indetectables tanto para el emisor como para el receptor, ya que para ello utiliza un intercambio de fotones, y según las leyes de la física cuántica es imposible copiar sin error el estado cuántico de un fotón en particular. 

La presencia de un tercero que intente espiar el intercambio genera anomalías que hacen que sea detectado. 

Los mensajes así encriptados se intercambian luego en la forma clásica. 

Hasta ahora se había conseguido establecer una comunicación de este tipo entre dos participantes en una línea de total confidencialidad, mientras que la conexión de más participantes generaba errores o era limitada. 

El equipo austríaco proveyó a los cuatro integrantes con fotones entrelazados cuánticamente desde una misma fuente, de modo de que todos generaran la clave y podían utilizarla en una comunicación imposible de ser espiada. 

«Una ventaja decisiva de esta arquitectura es su flexibilidad», subraya Ursin en un comunicado de la Academia. 

«Estamos en condiciones de integrar a la red cuántica a nuevos participantes en la comunicación y con una intervención mínima. Con ello se demuestra que las redes cuánticas pueden ser una realidad… y para todos», concluyó.