Info General
Informes CLG

¿Argentina tiene conciencia ambiental? Aseguran que los políticos hacen oídos sordos


En el marco del Día Nacional de la Conciencia Ambiental, CLG habló con Fabián, activista por el medio ambiente, que analizó la realidad de las políticas públicas ante esta problemática

Este 27 de septiembre se conmemora el Día Nacional de la Conciencia Ambiental, fijado en esta fecha por la Ley 24.605 de 1995, en memoria de las personas que perdieron la vida producto de un escape de gas cianhídrico dos años antes en la ciudad de Avellaneda, en Buenos Aires. Dicho gas es usado en la industria del plástico y provocó siete muertes hace ya 28 años. La conciencia ambiental, promovida por la norma, implica conocer qué es el ambiente, cuáles son los problemas ambientales contemporáneos, qué se puede hacer desde cada lugar y tener conciencia de la conveniencia de actuar con respeto y compromiso hacia el lugar en el que toca vivir, teniendo siempre presente que el daño que se le hace al ambiente también se lo hace dada uno y a las generaciones futuras. En este contexto, CLG habló con Fabián Coppiz, coordinador de la campaña de agrotóxicos de la ONG Conciencia Solidaria en Santa Fe, una organización nacional que busca establecer un vínculo entre las necesidades de urgencia socioambiental y las posibles soluciones a estas problemáticas.

Ley de Humedales, agrotóxicos, producción indiscriminada de ganado y soja, el Estado y la creciente conciencia ciudadana. Coppiz analizó la actualidad de Argentina en todos sus estamentos y planteó las cuestiones críticas que atraviesa el medioambiente. “Llegamos a este 2021 de manera catastrófica porque el planeta está sufriendo condiciones de vida irreversibles”, sostuvo en sus primeras palabras.

Para el referente, la conciencia ambiental tuvo un punto de inflexión en 2019 con el incendio de la selva de Amazonias y a partir de ese episodio que repercutió mundialmente “muchísima gente se sumó al cuidado al medio ambiente, fue increíble y esto demuestra que la conciencia va llegando”.

Un año más tarde, los hechos locales también motivaron que en la región se encienda esa luz de esperanza. “Pensemos que lo que pasaba en Brasil nos tocaba de cerca, luego se trasladó al millón de hectáreas quemadas en el humedal de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires”, remarcó Coppiz.

Foto: Juan José García

Sin embargo, esa conciencia creciente para el integrante de la ONG aseguró que “las medidas de los políticos son muy blandas y tenues para la urgencia del planeta”.

“Pensemos que en Santa Fe se vierten millones de litros con agrotóxicos como el glifosato, que lamentablemente no producen alimentos de calidad sino que están envenenados”, planteó y lamentó que la provincia no tiene una Ley para proteger a los habitantes de los pueblos, ni a los trabajadores que fumigan directamente sobre el terreno, ni a las comidas que luego se comercializan en los supermercados y tiendas.

En este sentido, Coppiz nombró la Ley provincial Nº 11273, “la mal llamada Fitosanitarios porque para nosotros son agrotóxicos”. Sobre esta normativa remarcó que hace más de 12 años intentan “modificar cuestiones básicas como la distancia en metros entre el lugar de la utilización de agrotóxicos y la población”. Aunque también pidió que se elimine la fumigación aérea “ya que deja partículas en el aire que respiramos todos y son consecuencia de la cantidad de enfermedades que nos afectan”.

Fabián aseguró que los políticos locales “muchas veces brindan el oído, pero no soluciones, si bien se los puede ver preocupados, no se los ve ocupados”.

“Más allá del dialogo o buena comunicación, se necesita que se pongan manos a la obra como los Faros de Conservación (son una respuesta política integral al problema ambiental del Delta) que se gastó mucho dinero y no tiene repercusión. Estoy hablando de medidas chicas, no de una Ley de Humedales que tiene tanta resistencia”, amplió.

Respecto a la normativa por la cual hubo decenas de iniciativas y propuestas de activistas, Coppiz fue claro y no dudó en relacionar la falta de la Ley a la connivencia entre políticos y el poder económico y adelantó un futuro poco alentador: “Va a estar difícil (que se logre una Ley), también porque hay muchos actores, aunque a veces nos quieren hacer ver que es un terreno baldío”.

24S: huelga por el clima en todo el mundo | ARGMedios

La problemática de los Humedales -según Coppiz- está relacionada con el impulso de la ganadería sobre las tierras del Paraná y denominó ese proceso como un “modelo autodestructivo”, identificando que hace dos décadas se contabilizaban 200 mil cabezas de ganado sobre las islas y en el último censo del 2021 se fijó ese número en dos millones. “Hay cantidad de intereses económicos que priman sobre el beneficio de todos, seguimos defendiendo la salud. Es tan grande a lo que nos enfrentamos que nos hace pensar nuevas formas de producción amigable con el medioambiente”, señaló con firmeza el ambientalista.

Por último, se refirió a la actualidad de Rosario como ciudad y reconoció que “en varios momentos con programas como el de huertas se intentó incentivar desde la Municipalidad”, de todas formas marcó que “la realidad es que todas las medidas no alcanzan para la necesidad urgente que tiene el planeta”.

“La pandemia invitó a una retrospección y muchos se preguntaron ‘qué estamos haciendo’, así que evidentemente vamos a tener que repensarnos. Hacen falta acciones de manera imperiosa”, concluyó Coppiz, de la ONG Conciencia Ambiental.