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A un año de la trágica partida del atleta argentino Braian Toledo


Tenía 26 años, una historia de sacrificios y el sueño de triunfar en los Juegos Olímpicos de Tokio

Hace un año, en la fatídica noche del 26 de febrero de 2020, Braian Toledo moría tras sufrir un accidente con su moto en la localidad bonaerense de Marcos Paz. Tenía 26 años, una historia de sacrificios y el sueño de triunfar en los Juegos Olímpicos de Tokio.

La trágica noticia sacudió al deporte nacional y mundial, y a la sociedad argentina toda. Toledo, lanzador de jabalina, el mejor atleta argentino en su especialidad, fue un talento descubierto gracias a los programas de fomento del deporte juvenil y que llegó a la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Singapur 2010.

«Braian Toledo… Todavía recuerdo cuando lo conocí… a él y a su historia de humildad, de trabajo, de esfuerzo y superación. Gracias Braian por llevar siempre la bandera de Argentina tan lejos como tu jabalina”, lo despedía la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner el 27 de febrero de 2020, cuando se conoció la triste noticia.

Fernández de Kirchner había recibido a Toledo cuando ganó aquella medalla a los 16 años en Asia, un título que transformó su vida, y fue el deportista juvenil que más destacó las dos veces presidenta de la Argentina. Inclusive en la campaña presidencial de 2011, donde la mandataria fue reelecta, incluyó un spot que denominaron «La fuerza de Braian».

Aquel lanzamiento de 81,78 metros en el Bisham Stadium cortó una sequía de 62 años sin medallas doradas en el olimpismo para el atletismo nacional y fue la plataforma de despegue para el bonaerense, que después obtuvo la de plata en el Campeonato Mundial Junior de Barcelona, en 2012, compitió en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y fue finalista en Río 2016, un logro que ningún argentino había alcanzado en el lanzamiento de jabalina desde que lo hiciera Ricardo Heber en Helsinki en 1952.

En su carrera, Toledo cosechó 20 medallas de oro, 2 de plata y 3 de bronce. Estaba radicado en Finlandia, donde históricamente se encuentran los mejores especialistas de esa disciplina atlética, y era una de las grandes esperanzas de la Argentina en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Sin embargo, el lanzador de Marcos Paz no resaltaba solamente por sus cualidades como deportista.

Braian Ezequiel Toledo nació el 8 de septiembre de 1993 en la misma ciudad en la que murió. Tuvo una infancia muy pobre. Pasó hambre y frío. Cuando iba a la escuela se inventó una changa para ayudar a Rosa, madre soltera de Braian y sus hermanos menores, Débora e Ignacio. «Me pasaba noches enteras dibujando y dibujando, mis compañeros me daban 25 centavos y se los daba a mi mamá para la comida», contó alguna vez el pibe que surgió en los torneos Juveniles Bonaerenses y luego compitió en los Juegos Evita.

Ser víctima de esta desigualdad social no le hizo perder de vista sus orígenes, su familia (en cuanto ganó algo de plata compró materiales para construirle una casa a su mamá), sino que lo convirtió en un ejemplo de superación y solidaridad para muchos.

Toledo participaba de varios emprendimientos solidarios, como la ONG Arriba los Pibes y el merendero Los Pepitos, en Merlo, donde también colaboraba su novia Sofía Lamarque y Paula Pareto, la campeona olímpica de judo.

«Braian fue una de esas personas que de solo verla te das cuenta la bondad que llevan dentro. Fue ejemplo para muchos de que, con esfuerzo, perseverancia y pasión por lo que se hace, todos los sueños son posibles», lo recordó Pareto. «Buen compañero, buen hijo, buen hermano. Siempre me quedará el recuerdo de ese chico con un alma pura, dotado deportivamente pero ante todo una excelente persona».