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A 40 años del primer título del gran «Falucho» Laciar


Un 28 de marzo de 1981 el boxeador cordobés se coronó campeón del mundo en Soweto, Sudáfrica

A grandes rasgos, el cordobés Santos Benigno Laciar es uno de los diez campeones del mundo más trascendentes en la historia del boxeo argentino, una condición que no se le ha reconocido de forma debida pese a que cumplió una carrera brillante y coronó tres veces, la primera de ellas hace cuatro décadas en Soweto cuando vapuleó al sudafricano Peter Mathebula.

La victoria de Laciar, Falucho, hubiera sido valiosa en cualquier caso (tenía 22 años recién cumplidos y una relativa experiencia en el plano internacional), pero su gloriosa noche del 28 de marzo de hace 40 años cobró singular relevancia por haber subido al ring sin ser favorito y en un contexto geopolítico de marcada complejidad.

Hacia marzo de 1981 la minoría blanca aplicaba el brutal apartheid que consistía en la segregación sistemática, persecución y vejación de la población negra, que ya por entonces orillaba el 80 por ciento de la República de Sudáfrica.

Por entonces Nelson Mandela llevaba 17 de sus 27 años en prisión tras ser condenado a reclusión perpetua a raíz de su lucha contra la discriminación, por su rechazo a toda forma de opresión y por su condición de fundador de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano.

¿Qué representaba Soweto?

Un célebre enclave de la resistencia negra a 24 kilómetros del sur de Johannesburgo, donde en 1976 las fuerzas policiales del gobierno sudafricano habían masacrado a 566 estudiantes que rechazaban el afrikáans, una lengua germánica derivada del neerlandés y asociada con el poder imperante.

Nacido y criado en el municipio de Gauteng, Mathebula era una suerte de prócer de los habitantes de Soweto, que el 13 de diciembre de 1980 habían celebrado largamente su conquista del título mosca de la AMB frente al surcoreano Tae Shik Kim.

Y hasta el mismo corazón del Soweto llegó Falucho Laciar el 28 de marzo del 81 para subir a un cuadrilátero dispuesto en un estadio de fútbol (el Orlando Stadium) y frente al desafío de superar a un rival que lo superaba en talla y alcance.

Sin embargo, el espléndido guerrero nacido en Huinca Renancó disponía de un gran estado de forma (50,800 kilos clavados en la balanza, el límite de la categoría mosca), estaba fuerte, confiado y dueño de la serenidad propia de los boxeadores de primer nivel.

Así fue que asumió la iniciativa, espero los momentos adecuados y cuando dio con el punto justo en la media distancia labró un trabajo de demolición que terminó de germinar con el nocaut técnico en el séptimo round.

En 1954 el mendocino Pascual Pérez había ganado el título mundial mosca a los 28 años y en 1966 el porteño Horacio Accavallo a los 31, ambos en Tokio, de modo que Laciar fue el que lo logró más joven y aunque lo perdería en junio de ese mismo año, en el Luna Park, ante el panameño Luis Ibarra en una decisión ajustada y resistida por el público (monedas lanzadas al ring incluidas), su carrera se mantendría en una flecha ascendente.

Laciar ganó su segundo título mundial mosca el 1 de mayo de 1982 en la península de Yucatán a expensas del mexicano Juanito Herrera y el título supermosca el 16 de mayo de 1987 en Reims, Francia, en un pleito con el también azteca Gilberto Román.

Tras 14 años en condición de boxeador profesional colgó los guantes con un notable récord de 100 peleas, de las que ganó 79 (de ellas 31 antes del límite), empató 11 y perdió 10: jamás fue noqueado y sólo una vez fue derribado, por el también cordobés Adrián Román.

Por si fuera poco Falucho es el boxeador argentino que a mayor cantidad de campeones mundiales enfrentó, un total de once: en orden arbitrario, sus compatriotas Gustavo Ballas y Hugo Soto, el británico Charlie Magri, los panameños Luis Ibarra e Hilario Zapata, los mexicanos Juanito Herrera y Gilberto Román, los colombianos Prudencio Cardona y Bebis Rojas, el venezolano Betulio González y el sudafricano Mathebula, al que destronó hace 40 calendarios, a 8049 kilómetros de su Córdoba natal, en una de sus jornadas más inspiradas.