Desde hacía aproximadamente dos años y medio, la planta atravesaba una fuerte caída de la actividad, con suspensiones rotativas, reducción de jornadas y paradas en las líneas de producción
La crisis de la industria nacional sumó un nuevo capítulo con el cierre definitivo de Papelera del Sur, que bajará las persianas de su fábrica de cartulina en Tornquist, provincia de Buenos Aires, y dejará a unos 160 trabajadores sin empleo.
La decisión fue comunicada a los representantes del Sindicato de Papeleros durante una reunión realizada en Bahía Blanca, con autoridades de Recursos Humanos de Interpac, el grupo empresario propietario de la planta. Desde la compañía argumentaron que la producción había dejado de ser rentable ante las dificultades para competir con los productos importados.
El cierre representa un duro golpe para Tornquist, donde la papelera era una de las principales fuentes de empleo privado y tenía un peso central en la economía local. Su impacto no se limitará a los operarios despedidos, sino que también alcanzará a proveedores, transportistas, comercios y otras actividades vinculadas al movimiento de la fábrica.
Una crisis que se profundizó durante los últimos años
La decisión empresarial no llegó de manera sorpresiva. Desde hacía aproximadamente dos años y medio, la planta atravesaba una fuerte caída de la actividad, con suspensiones rotativas, reducción de jornadas y paradas en las líneas de producción.
Incluso, los trabajadores permanecían suspendidos mientras realizaban tareas de mantenimiento en las instalaciones, a la espera de una recuperación de la actividad que finalmente no llegó.
Según explicó el secretario general del gremio papelero, Gustavo Lanaro, la noticia generó desconcierto entre los representantes sindicales, que inicialmente creían que habían sido convocados por una situación puntual.
«A Tornquist esto le va a hacer un desastre. Es toda gente que elige vivir acá, es la única fábrica grande y los sueldos nuestros también van a ser un golpe duro para el pueblo», advirtió el dirigente.
Importaciones y cuestionamientos a la política económica
Desde el sindicato señalaron que uno de los principales factores detrás del cierre es la apertura de las importaciones y la imposibilidad de competir en precios con la cartulina proveniente del exterior.
La fábrica producía cartulina para envases, un insumo que luego era utilizado por otros establecimientos del mismo grupo empresario. Según trascendió, mientras la planta de Tornquist dejará de funcionar, las imprentas que Interpac tiene en Buenos Aires continuarán operativas y podrán abastecerse mediante importaciones.
Lanaro cuestionó las condiciones en las que debe competir la industria nacional y sostuvo que la apertura comercial debería estar acompañada de herramientas que permitan sostener la producción local.
«Entiendo que tiene que haber competencia, pero no tendría que ser de cero a cien. También me tenés que dar herramientas para poder competir», expresó, al comparar la situación con las dificultades que atravesó el sector durante el gobierno de Mauricio Macri.
Indemnizaciones y preocupación por el futuro de Tornquist
En relación con las desvinculaciones, desde la empresa aseguraron que las indemnizaciones correspondientes serán abonadas durante noviembre.
Mientras tanto, el sindicato convocó a una asamblea general en la planta para informar los alcances de la decisión y definir los próximos pasos junto a los trabajadores.
El cierre de Papelera del Sur vuelve a poner en primer plano las consecuencias de la retracción industrial en el país. En Tornquist, la preocupación excede la pérdida de 160 puestos laborales: el final de una de sus principales actividades productivas amenaza con afectar a toda la economía de la localidad y a las familias que dependían, directa o indirectamente, del funcionamiento de la fábrica.
