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Tuberculosis en Rosario: se registraron 11 casos por semana y los contagios crecieron un 78% desde 2020


Hasta mediados de agosto de 2026, la ciudad contabilizó 365 pacientes nuevos o con recaídas. Si se mantiene el ritmo actual, el año podría cerrar con unos 550 casos

La tuberculosis continúa en aumento en Rosario y representa un desafío para el sistema de salud. Hasta mediados de agosto de 2026, la ciudad registró 365 pacientes nuevos o con recaídas, lo que equivale a un promedio de 11 casos por semana, según un informe de la Secretaría de Salud municipal presentado ante el Concejo.

La evolución de los contagios muestra una tendencia sostenida desde 2020. En aquel año se contabilizaron 282 casos, mientras que en 2025 la cifra llegó a 504, un incremento del 78% en seis años. De mantenerse el promedio registrado durante los primeros meses de 2026, Rosario podría cerrar el año con alrededor de 550 casos, un 9% más que el año anterior.

El crecimiento no se limita a la ciudad. De acuerdo con los datos nacionales citados en el informe, Argentina pasó de 9.944 casos en 2020 a 16.359 en 2025, una suba del 64% en ese período.

Una enfermedad vinculada con las condiciones sociales

El coordinador de Epidemiología de la Municipalidad de Rosario, Matías Lahitte, explicó que la tuberculosis no puede analizarse únicamente desde el punto de vista médico, ya que las condiciones de vida también influyen en su propagación.

«Es una enfermedad que no está limitada a las cuestiones biológicas, sino a determinantes sociales», señaló en diálogo con diario La Capital. En ese sentido, mencionó factores como la pobreza, la desigualdad, la situación económica y las condiciones habitacionales.

Lahitte advirtió que, por tratarse de una enfermedad contagiosa, el riesgo de transmisión puede aumentar en contextos de hacinamiento, donde una persona infectada entra en contacto con muchas otras.

«Argentina es una zona muy endémica de tuberculosis», sostuvo el especialista, quien también remarcó que no se trata de una problemática exclusiva de los países más pobres.

En Rosario, los casos se distribuyen en distintos sectores de la ciudad, aunque durante 2025 se registró una mayor concentración en la zona oeste. Allí, los equipos sanitarios reforzaron las acciones de prevención y contención mediante encuentros con la comunidad y capacitaciones a trabajadores de cooperativas.

Cuáles son los síntomas y cómo se detecta

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a los pulmones. Uno de los principales signos de alerta es la tos con expectoración —flemas o secreciones— que persiste durante 14 días o más.

También pueden aparecer fiebre, especialmente por la noche, pérdida de peso y falta de apetito.

«Cuando un paciente tose durante dos semanas sospechamos tuberculosis», explicó Lahitte, al destacar la importancia de consultar al sistema de salud ante la persistencia de estos síntomas.

Para avanzar en el diagnóstico, los profesionales pueden solicitar estudios de imágenes, como radiografías o tomografías, y análisis de muestras de esputo para detectar la presencia de la bacteria que provoca la enfermedad.

Según el informe, alrededor del 85% de los casos tiene localización pulmonar, aunque también existen formas extrapulmonares que pueden afectar otras partes del organismo.

En Rosario, el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario (Cemar) y el Centro Regional de Estudios Bioquímicos de la Tuberculosis (Crebiot), ubicado en el Hospital Carrasco, cuentan con capacidad para realizar análisis de esputo.

Cómo es el tratamiento de la tuberculosis

La provincia de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario cuentan con programas específicos para abordar la enfermedad. Una vez confirmado un caso, se activa la notificación al sistema nacional de vigilancia sanitaria y los equipos de salud realizan el seguimiento para garantizar la continuidad del tratamiento.

El esquema terapéutico puede extenderse entre seis y doce meses, según la situación clínica. Durante ese período, los profesionales supervisan la toma de los medicamentos y realizan un seguimiento de cada paciente.

El objetivo es evitar interrupciones que puedan comprometer la recuperación. Por eso, cuando una persona deja de concurrir al centro de salud, los equipos pueden acercarse a su domicilio para conocer los motivos de la ausencia y evaluar las condiciones en las que se encuentra.

También se estudia a los contactos estrechos y al entorno familiar para determinar si hubo transmisión y si corresponde indicar medidas preventivas o tratamiento.

El sistema de vigilancia contempla, además, la notificación de los casos detectados en sanatorios y clínicas privadas, así como en pacientes con cobertura de Pami. Una vez informado el diagnóstico, el paciente puede continuar la atención y recibir el tratamiento a través de la red pública municipal, independientemente de su cobertura médica.

Frente al aumento de los contagios, la detección temprana, el seguimiento sanitario y la continuidad de los tratamientos son herramientas centrales para contener la tuberculosis y reducir su transmisión en Rosario.