Por Diego Mussetta - CLG
Por Diego Mussetta – CLG
El fútbol rosarino dejó este fin de semana dos triunfos que, aunque tienen características muy diferentes, permiten mirar con cierto optimismo el presente de Newell’s y Central. La Lepra volvió a ganar, lo hizo con autoridad y empieza a convertir al Coloso en una fortaleza. El Canalla, en cambio, se trajo tres puntos enormes desde Buenos Aires con un equipo alternativo y con la cabeza puesta en Corinthians. Dos caminos distintos para una misma conclusión: los dos siguen construyendo.
Newell’s y una fortaleza que necesita continuidad
Newell’s necesitaba un triunfo y lo consiguió de una manera que vale más que los tres puntos. El 2-0 sobre Riestra no solamente significó volver a ganar: mostró a un equipo que pudo destrabar un partido complicado, mejorar en el complemento y terminar imponiéndose con claridad.
Y hay un dato que empieza a transformarse en una señal concreta: el Coloso es la gran fortaleza de este Newell’s. Los siete puntos que suma hasta ahora en el Clausura fueron conseguidos en casa: triunfo ante Talleres, empate con Boca y ahora victoria frente a Riestra.
Eso no es un detalle menor. En un campeonato donde la regularidad suele ser la diferencia entre mirar hacia arriba o quedar atrapado en la zona baja, hacerse fuerte de local es el primer paso.
Pero ahora aparece el segundo. Newell’s tiene que ganarle a Banfield en el próximo compromiso para darle continuidad a este crecimiento, consolidar la confianza y demostrar que lo conseguido ante Riestra no fue solamente una buena noche. Después sí, habrá que ir por la materia pendiente: ganar de visitante.
Porque una cosa es construir una fortaleza en el Parque y otra muy distinta es llevar esa personalidad afuera.

Guch, la noticia que puede ir más allá de un gol
Dentro de un triunfo que tuvo varios puntos altos, hay uno que merece una mención especial: Facundo Guch. El juvenil volvió a mostrar que puede ser mucho más que una alternativa. Su gol para abrir el partido fue importante por el resultado, pero mucho más importante es la sensación que deja su evolución. Kudelka viene reclamando justamente ese salto de calidad de los jóvenes, especialmente de los jugadores del mediocampo, y Guch parece dispuesto a tomar ese desafío.
Hay futbolistas que necesitan continuidad, confianza y partidos para terminar de convertirse en jugadores. Guch está transitando ese camino. Y Newell’s necesita que aparezcan jugadores propios capaces de asumir protagonismo.
También fue positivo el debut de Lucas Carrizo, un defensor que llegó desde Huracán y que rápidamente tuvo que ponerse la camiseta rojinegra. Kudelka lo conoce y apostó por él desde el comienzo. La respuesta estuvo a la altura y eso también es una buena noticia para un equipo que necesita encontrar certezas.
La Lepra todavía tiene cosas por corregir. Pero hoy hay algo que hace unas semanas costaba encontrar: se empieza a ver una estructura sobre la cual construir.
Central y una victoria que vale doble
Lo de Central es diferente. El Canalla tenía que jugar contra Barracas, pero todos sabían que había un partido mucho más importante esperando en el horizonte: la revancha con Corinthians por los octavos de final de la Copa Libertadores.
Almirón tomó una decisión lógica y arriesgada: guardar piezas importantes y presentar una formación alternativa. Y el equipo respondió de la mejor manera posible: ganó 1-0 y se trajo tres puntos de oro desde Buenos Aires.
Esto es lo que distingue a los equipos que quieren pelear cosas importantes. No solamente porque ganan, sino porque pueden hacerlo incluso cuando el entrenador decide administrar esfuerzos y preservar titulares.
Central ganó con el muleto, sumó su tercer triunfo consecutivo en el Clausura y se mantiene prendido en los primeros lugares. Y apareció otro dato interesante: Alan Rodríguez debutó con gol.
Lo importante es que Almirón encontró respuestas en futbolistas que necesitaba tener disponibles para una temporada larga y exigente. Porque Central está jugando en varios frentes y va a necesitar de todos.

El gran desafío del Canalla
Ahora bien, la victoria ante Barracas no debe modificar el foco. El partido que realmente ocupa la cabeza de Central es el del jueves ante Corinthians. El 0-0 de la ida dejó la serie completamente abierta y el Canalla deberá definirla en San Pablo.
Por eso, el triunfo en Buenos Aires tiene todavía más valor.
Almirón consiguió lo que buscaba: tres puntos sin desgastar demasiado a sus principales futbolistas y la posibilidad de llegar a la revancha copera con buena parte de sus mejores piezas descansadas.
Ese manejo de los tiempos también forma parte de una campaña. Central hoy no solamente gana: administra, rota, compite y sigue sumando.
Dos equipos, dos caminos y una misma ilusión
Newell’s necesita afirmarse. Central necesita sostenerse.
La Lepra está construyendo desde abajo, con el Coloso como refugio, con jóvenes que empiezan a pedir pista y con la obligación de transformar las buenas actuaciones en una regularidad que todavía no tiene.
El Canalla está en otro momento: pelea arriba, tiene una serie de Libertadores abierta y cuenta con un plantel que le permite cuidar jugadores sin resignar competitividad.
Son realidades distintas. Pero hay algo que los hermana: los dos están encontrando respuestas.
Newell’s tiene que confirmar ante Banfield que lo del Parque puede convertirse en una base sólida para salir de la zona incómoda. Y después deberá animarse a buscar afuera esos puntos que todavía le faltan.
Central, mientras tanto, tiene que ir por Corinthians y demostrar que todo lo bueno que viene haciendo en el torneo local también puede trasladarlo al escenario internacional.
El fútbol rosarino necesitaba buenas noticias. Y este fin de semana llegaron dos. Ahora viene lo más difícil: hacer que los triunfos no sean una excepción, sino el comienzo de una tendencia.
